Transcripción(mostrar) (ocultar) 00:00:00 Pinta a Ficción, el podcast. Este episodio promete incomodar, o al menos hacernos reflexionar. Hoy, en Pinta a Ficción, nos metemos de lleno en los regímenes totalitarios y opresivos dentro de la ciencia ficción, aunque a veces de ficción tengan poco. Desde el Gran Hermano que todo lo ve hasta sociedades en las que el pensamiento libre es delito, exploramos cómo la literatura y el cine han imaginado —o reflejado— mundos en los que la libertad es solo una ilusión. ¿Nos está advirtiendo la ciencia ficción sobre el futuro, o simplemente documentando el presente con otro nombre? Cherp y Josito nos llevan de viaje por distopías que parecen más reales de lo que nos gustaría admitir. Hoy es un mal día para tener la piel fina, pero siempre hay que respetar el derecho a opinar. Pinta a Ficción es el podcast en español que recorre la ciencia ficción de cero a mil. 00:01:43 En el fango, ¿no? Como hemos dicho alguna vez, tanto antes, me parece. Pues, Pinta a Ficción hace una advertencia: si usted es de esas personas que tienen la piel muy sensible, que todo les molesta, que cualquier comentario les puede sentar mal, por favor, sáltese este capítulo. Vamos a ser criticones, vamos a ser políticamente incorrectos. Exactamente, políticamente incorrectos, porque vamos a hablar de los regímenes totalitarios en la ciencia ficción, que tristemente se parecen cada vez más a la vida real. 00:02:19 Entonces, bueno, vamos a hacer un repaso por algunas de las obras que en la ciencia ficción, tanto en cine como en series y, por supuesto, en la literatura, nos han contado futuros o pasados o presentes un poco chungos, en los que la sociedad se ve oprimida, normalmente por algún tipo de régimen totalitario, de diversas maneras, pero siempre la gente sufriendo. Y todo esto porque alguien dice que hay que mandar de una determinada manera y no de otra. El prototipo de todos los que les gusta la ciencia ficción es *1984*, de George Orwell —que luego se hizo película del mismo año, otra serendipia buscada, *1984* de 1984—. El libro me gustó más, pero la película también está bien; es una película que hemos repasado en varias ocasiones porque tiene que ver con otras temáticas. Le vendría muy bien que la hicieran nuevamente con la tecnología actual, con referencias, porque la ciencia ficción hace una cosa muy buena, que es traer al imaginario colectivo una realidad que a veces nos negamos a percibir, pero que vista desde los ojos de la ciencia ficción nos entra más fácilmente, y de repente empiezas a hacer asociaciones y dices: oye, esto que me están contando en esta película de ciencia ficción se parece mucho a esto otro. 00:03:59 Claro, por ejemplo, nosotros tenemos que entender que no ocurre siempre a medio de un golpe de estado militar, un régimen militar que se impone por la fuerza y por las armas. En las series, en las películas de ciencia ficción, en los libros también —y en la realidad— explican que hay una ingeniería social siempre primero, y esta ingeniería social empieza por modificar algunas cosas. Si os suena familiar y se sienten identificados, pues no es nuestra intención; pero si alguno detecta patrones de comportamiento, no es casualidad. 00:04:36 Bueno, dentro de los muchos puntos que puede tocar una ingeniería social, lo primero que se altera es la educación. Cuando los nazis demostraron que educando a los niños a que acepten órdenes sin preguntar iban a hacer lo que se les mandara —y es lo que ocurrió con los nazis: los alemanes que estudiaban tenían un régimen tan fuerte que les decían «haz esto» y ellos lo hacían, y cuando fueron juzgados dijeron «yo no hice nada malo, yo simplemente obedecía órdenes»—. No hay nada como moldear las mentes y hacer una ley a medida para que lo que dice el maestro, el profesor, cuando vas a clase de pequeño, luego te lo crees de mayor, porque te lo han dicho desde pequeñito. Entonces eso cala. 00:05:22 A ver, Josito, te digo la siguiente frase y tú me opinas sobre ella: «La eliminación de los suspensos, bajo el argumento de fomentar la igualdad de oportunidades y de reducir el fracaso escolar, podría ser utilizada como una herramienta para controlar el sistema educativo, lo que puede tener implicaciones autoritarias». Sí. Y te digo más, esto está pasando, porque yo creo que hay mentes que se están volviendo menos críticas —las mentes de nuestros chicos y chicas que están en el colegio, en el instituto, me da la sensación de que son menos críticos—. Tienes razón, sí. Y eso, tener gente que discuta menos tus decisiones, está bien para quien manda: una educación que no fomente la responsabilidad personal y el aprendizaje riguroso podría producir generaciones menos críticas y más susceptibles a la manipulación. Una educación ideológica, que es lo que está ocurriendo actualmente, no solo en España sino en muchos países. A alguno le habrá dado un respingo ahora mismo por decir qué está ocurriendo en España, pero hemos hecho un disclaimer y si alguien tiene la piel fina, que no siga escuchando. 00:06:29 Claro, cuando tú coges el control académico, el gobierno podría formar una sociedad menos preparada para cuestionar las decisiones autoritarias. En pocas palabras: cuanto más tontos son, más fácil es el voto. Porque aquí yo creo que se encuentran con el freno de que el que realmente tiene inteligencia y medios —y hoy los medios para acceder a la información son muchos— puede contrastar información, leer mucho, informarse, hacerse una idea de las cosas y cultivar ese pensamiento crítico. Lo que pasa es que hay otro factor que ya no tiene que ver con la educación, sino con lo que leemos cuando somos mayores: un currículum que elimina las lecciones críticas de la historia —que también lo han hecho aquí— hace que el gobierno tenga más estabilidad, porque no hay personas que recuerden el pasado, y quien no recuerda su pasado está condenado a repetirlo. Una cosa es recordar el pasado y otra cosa es revivirlo: lo que tenemos que hacer es recordar el pasado para no repetirlo, pero no revivirlo una y otra vez. Eso también creo que es un error, y es lo que pasa en muchas series y películas de ciencia ficción, que la gente olvida la historia y olvida quiénes son, y simplemente agachan la cabeza y así siguen viviendo en el régimen. 00:08:01 Otra forma de manipulación de ingeniería social sería algo que, porque hay muchos nombres, en España se conocería como renta mínima vital, o renta básica, o una vida digna, o «paguita». Esto sería una herramienta legítima para combatir la pobreza, porque la gente pobre lo necesitaría; pero también podría convertirse en una forma de control social si no se gestiona de manera transparente e imparcial. ¿Por qué? Porque lo que genera son votos cautivos, y desde mi punto de vista, sobre todo, desinfla las ganas o el interés que pueda tener la gente por hacer un ejercicio de superación. Y en la parte política eso tiene un nombre: se llama clientelismo político. Esto pasa. 00:08:53 Bueno, y todo tipo de ayudas: no solamente la renta mínima vital, también te ayudan con la luz, con el agua. Nadie ha dicho que no sean necesarias —yo lo tengo clarísimo que son necesarias—, pero necesarias para todos, no; para ciertas personas. Las ayudas para el transporte no son necesarias para todos, las ayudas en la luz no son para todos, las ayudas para el agua no son para todos. El «para todos» es una simplificación que nos iguala por debajo siempre, porque si estas ayudas son para todos, hay menos dinero para los que necesitan más. 00:09:37 Y te digo otra frase, a ver si te gusta: «Un gobierno que ejerza el control gubernamental directo sobre las pensiones de los jubilados podría convertirse en una herramienta peligrosa si se utiliza para condicionar a un sector clave de la población votante». Te voy a decir que esto sí que ocurre en España y ha ocurrido siempre. Veo a Cherp que estás partiéndote de risa, porque sabía que yo iba a entrar al trapo. Pero es verdad: en este caso las pensiones, y a futuro vamos a ver lo que ocurre en España cuando la campana de población se dé la vuelta y dentro de unos cuantos años se empiece a jubilar todo el baby boom, que ya está empezando a jubilarse, y cuando además veamos lo difícil que es que los jóvenes accedan al mercado laboral con sueldos dignos. 00:10:36 Entonces, oye, ¿de momento cómo sonamos, a derechas o a izquierdas? A derechas. Vamos, que estamos hablando de ciencia ficción. Ah, vale. Habréis visto en la carátula que hemos puesto a la izquierda a uno de izquierdas y a la derecha a uno de derechas —la carátula fue como la imaginé en mi cabeza, pero los imaginé al revés, no sé por qué—. No, pero tenía que estar así, porque la izquierda es la izquierda y la derecha es la derecha. Tener derecha e izquierda a veces también genera una cosa que a mí no me gusta nada, y que hemos visto en películas y en series: cuando generamos frentismo, cuando generamos bloques. Los bloques los hemos visto, por supuesto, en la Guerra Fría, y los estamos viendo ahora a nivel geopolítico y mundial. Los bloques son lobbies de poder que se quieren hacer con el control de todo, y por el camino se llevan a la otra mitad del mundo o a la otra mitad del país. Entonces, malos son los bloques, y lo que serían las derechas y las izquierdas —los extremos, sobre todo, son muy malos—, y además con una particularidad: que los ciudadanos normalmente estamos siempre en medio. No penséis que somos de derechas o de izquierdas; de derechas o izquierdas son los que mandan. Nosotros somos ciudadanos que estamos en medio, sufriendo, desde mi punto de vista, toda una marea de sinsabores, porque en vez de atajar los problemas de los ciudadanos lo que hacen es perpetuarse en el poder. 00:12:16 Claro, porque ellos hacen dos cosas muy importantes, que lo hacen en todas las películas y en las series de ciencia ficción: primero, centralizan el poder y dividen a la población —el general frentismo—; ya lo decían los romanos, divide y vencerás. Se vuelven más autoritarios y, como están peleando entre ellos, ganan más poder todavía. Los romanos eran muy listos en este aspecto: decían «divide y vencerás», y a la vez decían otra cosa, «pan y circo». 00:12:52 Está descrito que, a nivel sociopolítico, para la transformación de una democracia a una dictadura o un régimen dictatorial estilo George Orwell —o el 3%, del que hablaremos más adelante— tienen que darse unas condiciones previas y factores que lo facilitan, que además se repiten en toda la ciencia ficción, en desorden, pero se repiten. Por ejemplo, yo te voy diciendo y tú me dices si sí o no: primero, crisis económicas —siempre hay una crisis económica, y está demostrado que se repiten de forma cíclica, además de ese crecimiento eterno que no es sostenible—; segundo, inestabilidad política; amenazas a la seguridad, porque inventan enemigos externos o internos; polarización extrema de la sociedad; y desconfianza en las instituciones por la corrupción. 00:14:00 Luego, generar frentismo es de libro, de manual. Por cierto, hay una serie que no es ciencia ficción que recomendamos: *Cómo convertirse en dictador*, de Netflix —es muy buena—. Y luego, con respecto a las otras, evidentemente son instrumentos que se utilizan para generar miedo, para generar división y para generar debilidad en la sociedad. Después continuamos: en las series siempre muestran que está el ascenso de un líder que explota el descontento popular, promete soluciones rápidas y debilita a los opositores aliándose con los enemigos de él —en este caso estamos hablando del populismo—. Después muestran que los controles democráticos desaparecen: el control del poder legislativo desaparece y el gobierno se apodera tanto del legislativo como del judicial. Mal. E invierten mucho dinero, mientras hay una democracia, para controlar los medios de comunicación —hablamos de la desinformación, que ahora la llamamos fake news, pero toda la vida ha existido—. Si tienes bajo tu ala a todos los medios de comunicación, o los tienes amedrentados, blanco y en botella: la opinión pública se nutre de las noticias, y si los medios no tienen libertad de expresión, ahí lo tienes. Se quita la libertad, y la libertad de expresión es fundamental. 00:16:09 Después de que ha logrado hacer todos estos pasos, empieza la parte más crítica, más truculenta. Todavía no nos ha tocado a nosotros, pero otros países que conocemos sí lo han vivido: por ejemplo, el uso de la fuerza para consolidar el poder —los militares, la policía—. La primera vez que oí que la dictadura de Pinochet tiraba a la gente de los aviones, o al mar desde muy alto, así ahorraban balas, así de crudo, así de truculento. Es decir, después de hacer todas las triquiñuelas —controlar los medios de comunicación, cambiar la educación, la publicidad, las televisiones, comprar a quien puedes comprar, deshacer la separación de poderes, personalizar en un único líder— todo el poder llega cuando los opositores, que los vemos en países de todo tipo, o huyen, o están presos, o mueren envenenados por polonio, o en una cárcel. Es así de heavy, muy triste, pero es verdad. 00:17:32 Cuando el líder se consolida usando la fuerza, la policía secreta o los militares —porque en todas las películas siempre hay una trama de espionaje, y si te rebelas el protagonista puede morir— también tenemos la evolución de los límites del mandato: normalmente dejan de ser reelegidos cada cuatro años, y para eso cambia la constitución, cambia el sistema electoral —mira lo que ha hecho Putin, mira lo que ha hecho Maduro—. Y una cosa que hacen siempre, justo un paso antes de cambiar el sistema electoral, es reestructurar la historia, contarla a su modo: al dictador muerto hace 80 años lo sacan a la palestra otra vez, y cambian la historia como si ellos hubiesen vencido. Pero no hay que cambiar la historia: la historia es la que es, y sobre todo, como he dicho al principio, una cosa es que la recordemos para no repetirla y otra, muy diferente, es revivirla, utilizándola para generar frentismo. Eso no pasa solo aquí, pasa en muchos sitios: si utilizan conflictos o cuestiones muy sangrantes que han hecho mucho daño en la sociedad para seguir separándonos, eso creo que es un problema. 00:18:56 Mira, voy a nombrar tres ejemplos reales, con nombres y apellidos: la Alemania nazi, Adolf Hitler, utilizó la crisis económica, el descontento social y tácticas legales como la Ley Habilitante para desmantelar la democracia. Pensad que Hitler llegó al poder en 1933, por votos, en un momento en el que la crisis económica era brutal, en el que el marco alemán se había ido a la mierda por una inflación inmensa y había un descontento social muy grande. Los populismos avanzan a pasos agigantados cuando eso ocurre. El segundo ejemplo: la Unión Soviética, tras la Revolución Rusa, Stalin consolidó el poder eliminando a los opositores —los mató— y estableció un estado totalitario creando los Gulag. Para el que no sepa, un Gulag es una prisión en algún sitio remoto de Siberia donde o trabajas o te mueres, porque si no trabajas te hielas de frío. Auschwitz fue muy famoso porque fue fotografiado y los periodistas lo vieron, pero los Gulag existieron y creo que existen todavía, solo que son secretos. Y el tercer ejemplo, más reciente y desafortunado: Venezuela bajo Chávez y Maduro. La concentración del poder ejecutivo y el debilitamiento de las instituciones democráticas derivó en un régimen autoritario, en un país que debería ser rico. Cuando hace poco ocurrieron las elecciones allí, el porcentaje de gente que se ha ido de Venezuela —lo que se llama la diáspora venezolana— habla de unos 8 millones de habitantes, más o menos un tercio de la población del país. Una barbaridad, y eso no ocurre de forma arbitraria: es porque te obligan. 00:21:11 Pero, como Pinta a Ficción piensa en soluciones: todo esto que hemos dicho son problemas y técnicas que se han utilizado a lo largo de la historia y que evidentemente en la ciencia ficción salen, porque es un reflejo muchas veces de la realidad. Las soluciones para evitar esta deriva autoritaria serían cinco puntos: fortalecer las instituciones democráticas garantizando la independencia y la transparencia; defender el Estado de Derecho; fomentar una sociedad civil activa, a nivel de votación y de pedirles a los políticos que hagan bien su trabajo; evitar la polarización extrema, que las personas no se coman el cuento —porque tú eres de derechas y yo de izquierdas y entonces dejamos de hablarnos: en España, familias enteras que eran independentistas catalanes y otras que no, dejaron de hablarse; siempre está ese típico azulejo de bar donde pone que está prohibido hablar de religión y de política—; y el último punto sería proteger los medios libres para garantizar el acceso a información imparcial y diversa, porque en un mundo con la información al alcance de la mano, lo que no se puede consentir es que los medios que intentan ser libres estén amedrentados y tengan miedo de publicar la verdad, ni que los que están pagados tengan la capacidad de hacer fácilmente noticias falsas y bulos —que no los hace todo el mundo, solo algunos—. 00:23:23 Bueno, y ya haciendo el repaso de cómo una sociedad como la nuestra se vuelve en algo extremo —ha sonado a mitin político, ¿no?, pero algo extremo—, vamos a empezar hablando de películas y después volvemos a retomar la parte social. Ya hemos dicho *1984*, basada en la novela de George Orwell, que retrata un régimen totalitario, el Gran Hermano, que supervisa todos los aspectos de la vida. Y me encanta porque en ese momento el Gran Hermano era la televisión, que te veía y sabía todo lo que hacías, no podías hacer nada; por eso el concurso de Telecinco se llama así, Gran Hermano, en honor a este control exclusivo, total, de tu actividad vital, lleno de cámaras y de sistemas que controlan cómo te comportas y por qué te comportas así, porque no hay nada peor que una persona que tiene miedo de que la pillen pensando. 00:24:20 Después tenemos películas muy antiguas como *Metrópolis*, de 1927, un clásico del cine mudo que muestra una sociedad dividida entre una élite gobernante y los trabajadores oprimidos —no es buena ni mala, es decir—. Algunas de las películas que hemos incluido no son muy de mi gusto; no sé si es porque es una ciencia ficción demasiado cruda, triste, dolorosa, que no te hace soñar. No es ciencia ficción dura, que puede ser positiva; es cruda, que son cosas diferentes, en el momento en que se recrudece esa imagen de la sociedad. Y eso pasa también en *La naranja mecánica*: aunque no es futurista, sí tiene un componente de control social y una manipulación psicológica que, aunque a mí no me gusta mucho la película en sí, porque es un poco surrealista, se te queda marcada en la cabeza; de hecho, por eso se ha convertido en película de culto. 00:25:42 Pero otra que a mí sí me gustó realmente, el libro, cuando lo leí, fue *Fahrenheit 451*. De este hay una película —hay dos, una vieja y un remake, que si no me equivoco es una serie— donde los bomberos, en lugar de apagar incendios, se dedican a coger todos los libros y quemarlos, porque es la parte donde la educación está más castigada y lo que hacen es que la gente sea ignorante total, que la gente no lea. Es que cuando tú lees... yo creo que *Fahrenheit 451* ya ocurre: no hace falta quemar los libros, solo hace falta ponerte un móvil con vídeos chorra de gatitos; si dejas los libros en mitad de la calle, nadie los va a leer. La capacidad de concentración de los jóvenes se calcula que es de 8 segundos en este momento, estamos en 2025. Si no le llama la atención en eso, a lo siguiente. Por eso leer un libro de 600 páginas es infumable para ellos. Si *Fahrenheit 451* fuese en este universo que vivimos nosotros, no tendrían que quemar libros, ya se llenan de polvo solos. Invitamos a la gente a que lea mucho, porque leer —y no solo ficción— hace el músculo cerebral entrenado con un pensamiento crítico que realmente te hace ver la realidad tal y como es, aunque a veces sea un poco cruda. 00:27:33 Oye, esto es como la pastilla roja y la pastilla azul, ¿cuál quieres tomarte? Claro, y es también como la película que a mí me encanta, de 1997, *Gattaca*, que tiene una sociedad donde está todo determinado a nivel genético, todo lo contrario de lo que estamos hablando, porque tu ADN mejorado o purificado hace que tengas un coeficiente intelectual muy alto; no importa si eres chino, blanco o negro, lo importante es lo inteligente, hábil o fuerte que seas, tu ADN, y esa sociedad es totalitaria porque la gente que tiene un ADN sucio o malo son simplemente personas que no valen. Eso está muy mal, y no me gusta nada *Gattaca*, aunque sí me gusta cómo lo hace Ethan Hawke. 00:28:29 Bueno, todos recordamos *RoboCop*, ¿no? La película retrata algo importante: cuando dejamos que corporaciones privadas se hagan con el control de determinados servicios o áreas de poder que deberían estar siempre de la mano de los ciudadanos o de los políticos que han sido votados por ellos. En muchas películas distópicas las corporaciones lo que hacen es dominar a la población y exprimirla: en *RoboCop*, el sistema de policía de una ciudad como Detroit, con una tasa de criminalidad tan alta, se deja en manos de una policía pagada de forma privada, que termina dominando a las fuerzas policiales de la ciudad para hacer lo que quiere, y el nivel de corrupción aumenta porque no hay sistemas de control reales que actúen. 00:29:46 Después tenemos un par de películas de los años 80: *Blade Runner*, de la que hemos hablado muchas veces, que refleja una sociedad desigual y opresiva dominada igualmente por las corporaciones. Y hay otra que es mala, muy mala: *Brasil*, de 1985, una sátira oscura sobre la sociedad totalitaria burocrática —no me gusta esa película, es muy lenta; es verdad que retrata eso, pero no se la recomiendo a nadie—. 00:30:15 Ya en una nueva década, en 2005, hay una película que a mí me gustó mucho: *Æon Flux*, protagonizada por Charlize Theron, una sociedad aparentemente utópica —me gusta mucho más porque no va de rubia, va de morena—. El poder guarda una serie de secretos que no quiere que conozcan los ciudadanos, y esos ciudadanos son siempre vigilados constantemente: el típico ejemplo de estado totalitario, no puedes hacer nada. Me recuerda mucho a otra que a mí me gusta todavía más, aunque no tiene tantos efectos pero el argumento es muy bueno: *Equilibrium*, de 2002, protagonizada por Christian Bale, donde un régimen totalitario elimina todas las emociones mediante una droga, para que no surjan conflictos. Tan malo es estar todo el día en conflicto como eliminarlo completamente: ese es el extremo opuesto, el que iniciaron los romanos con pan y circo. ¿Y la droga para nosotros, cuál sería? La comida basura, los refrescos, el alcohol, la cerveza —tampoco hay que denostarlo todo—, y la otra parte sería la televisión basura, consumir cosas sin sentido: Gran Hermano, pero no el de la novela, el de Telecinco. 00:32:26 ¿Qué más ejemplos tenemos? *Minority Report* —la vi el otro día con mis hijos, no pierde, es una película de 2002 y continúa vigente; el tema de cuando empieza a mover los archivos de aquí para allá es muy guay, muy futurista—. Y detrás hay una figura de poder total que no vamos a desvelar, pero que ya hemos desvelado seguramente en otro episodio. Esa película demuestra que Tom Cruise es un vampiro, porque 22 años después está exactamente igual —será por la Iglesia de la Cienciología—. 00:33:31 Otra película con ese punto de control social, que luego también veremos en una serie, es *Hijos de los hombres*, de Clive Owen, de 2006: en un futuro en el que la humanidad tiene un problema de infertilidad hay un gobierno autoritario, y siempre que hay un problema muy grave dejamos que un gobierno totalmente autoritario nos domine —eso lo explican la historia y la sociología: un pequeño grupo de personas pensantes tenían ideas nuevas, y el resto son ovejas que siguen—. 00:34:15 Pero mira, una película que me encanta y que explota la desigualdad extrema es *Elysium*, de 2013: muestra cómo una élite vive en una estación espacial, en el Elysium, y los pobres vivimos en la Tierra sufriendo enfermedades mientras ellos son perfectos, tienen una especie de autodoc que los cura al instante. Para la gente más joven tenemos también *Los juegos del hambre*, ciencia ficción de tipo juvenil que hemos tratado pocas veces en el podcast: es una trilogía —cuatro películas, porque la última fue doble— basada también en libros, que retrata una sociedad totalitaria con clases, donde obligan a los adolescentes jóvenes a luchar a muerte por recursos para alimentar a sus tribus. Pero te das cuenta de que siempre que queremos que la sociedad esté débil la dividimos en trozos, la troceamos, porque a los políticos y a los dirigentes les viene bien que tú pelees con tu vecino, no que luches contra el régimen: es un ejemplo claro de cuando generamos frentismo, cuando generamos castas, cuando generamos grupos que luchan entre sí en lugar de ser críticos con el poder dominante. 00:35:48 Y después tenemos, por ejemplo, *Ready Player One*, de 2018, donde la red virtual muestra cómo una corporación busca controlar el mundo digital y real: simplemente en un mundo de mentira, entretenido, siendo feliz, y el mundo se va a la mierda —pan y circo, y tú vives en una chatarra, pero es lo que hay—. Te tengo otra que, la verdad, a mí me causó un poco de malestar cuando la vi, y que es española además: *El hoyo*. Es una metáfora social y política, una prisión vertical en donde baja una mesa llena de comida; los que están en la primera mesa comen lo que quieren, y va pasando al segundo, al tercero, al cuarto piso, y abajo llega poco o nada —unos están en el hoyo y otros arriba según el crimen que hayan cometido—. 00:37:26 Después tenemos *La purga*, que ciencia ficción no es, pero muestra que el gobierno permite que, en un día de anarquía, en Estados Unidos, todos saquen sus pistolas y maten a quien quieran —moriría mucha gente, aunque depende: si lo haces en España un día de fútbol, no muere nadie, todos están en el bar—. Hay otra saga también juvenil, *Divergente* —Divergente, Insurgente y Leal, tres películas, una franquicia— que clasifica a las personas en facciones y reprime a quienes no encajan: una sociedad que no es inclusiva pero que genera bloques para que se enfrenten, y siempre es igual, la gente lo hace y se lo cree —yo soy de los verdes, yo soy azul, y ha habido guerras y muertos por eso—; no penséis que somos diferentes, que somos todos parecidos, o casi iguales. 00:38:41 Pero después tenemos películas bonitas como *Wall-E*, de Pixar, que muestra una crítica al consumismo, y también *Ghost in the Shell*, una distopía cyberpunk. Hay un montón de películas que tratan de forma lateral estos regímenes totalitarios, que no están centradas en eso pero que siempre tienen un punto que sugiere que hay algo detrás, un control muy férreo o alguien que quiere imponer su voluntad —como sería el programa el Constructor de Matrix: esto quiero que pase así, y tiene que pasar así, y si no se muere todo el mundo—. 00:39:29 Esto sería un pequeño repaso sobre las películas. Ahora pasaremos a hablar un poco de las series —como el tiempo va pasando, iremos un poco más rápido—. Hay una icónica, *V*: me encanta, de 1983, y después hay un remake de 2009 a 2011. ¿Alguien recuerda el logo de V? A mí me recuerda a la esvástica. La llegada de los alienígenas, que inicialmente parecen amistosos y después generan un régimen totalitario —yo creo que Diana era como Goebbels—; ya que no teníamos suficientes dictadores en el mundo, pues vienen unos extraterrestres que son medio lagartos y nos quieren dominar. Aunque es una serie de los 80, tiene su público, que somos nosotros: ellos llegan siendo buenos y generan un sistema totalitario donde son los dominantes y el planeta es de ellos, y nosotros pasamos a ser alimento para ellos. En el remake eso desaparece y queda más la ciencia ficción blanda; era mucho mejor la serie original, aunque la segunda tenía muy buena ciencia ficción, el problema fue que no terminaron de hacerla bien, empezaron con muchas ganas pero la cortaron. 00:41:24 Después tenemos *Dark Angel*, del 2000 al 2002, un futuro postapocalíptico con un régimen opresivo, mientras una joven —Jessica Alba, modificada genéticamente, con grandes reflejos y fuerza— lucha por descubrir su identidad y desafiar al sistema. Está bien, aunque ya tiene muchos años; fueron solo dos temporadas, pero se puede ver, es una cosa interesante. 00:42:03 Después tenemos una muy buena que todos conocemos, *Battlestar Galactica*: los robots contra los humanos, y en este caso al inicio de la serie, o de la película —hay película y hay serie—, los humanos somos los opresores y oprimimos a los cylons, que son los robots. Después se voltea la tortilla, y los robots resultan ser mejores que nosotros en todo. Así que, señores, señoras, cuando la IA llegue, tratadla bien, porque tarde o temprano será más inteligente que nosotros, y si la habéis tratado mal, seguramente hará como los cylons y nos cazará. Dadle las gracias a Google, a Alexa, por lo menos que lo recuerden. 00:42:50 Después tenemos una serie de 2004 a 2007, *The 4400* —muy buena, creo que fueron tres o cuatro temporadas—: personas que habían desaparecido y volvían con poderes especiales, lo que en inglés llaman «gifted», podían atravesar paredes, tenían superfuerza, etcétera. El gobierno quiere controlar a este tipo de gente, un poco lo que pasa en *X-Men*: también queremos controlar a aquellos que tienen poderes que nos pueden desestabilizar, usarlos como armas. El gobierno siempre los va persiguiendo porque son una amenaza, pero no para la sociedad, sino para el propio estatus de poder que hay. 00:43:55 Después tenemos series contemporáneas, y ya encontramos una que le encanta a la mujer de Josito: *El cuento de la criada*. En algún momento me han pedido que hagamos un especial sobre eso, y si lo hacemos invitaremos a algunas personas bastante frikis y fans que se lo saben seguramente mejor que nosotros, porque yo solo he visto dos temporadas y media y creo que están ya en la quinta. Está basada en la novela de Margaret Atwood, que sale en la primera temporada —la novela original es muy buena, pero acaba ahí, y luego la alargaron—. Representa que la República de Gilead es un régimen totalitario, teocrático además, que somete a las mujeres de una forma muy fácil e impactante: les quitan los pasaportes o sus DNI, el acceso a las cuentas bancarias —algo que pasaba en este país, porque una mujer no podía abrir una cuenta bancaria ni organizar una empresa; tampoco estamos tan lejos, esto pasaba—. Haremos ese especial sí o sí en algún momento, aunque no está en la escaleta de la temporada 3 de Pinta a Ficción; esperaremos a que termine la serie para no reventársela a nadie. 00:45:39 Después tenemos *Black Mirror* —hay muchas, pero no vamos a entrar—, y hablaremos de *El hombre en el castillo*, de 2015 a 2019, una serie basada en la novela de Philip K. Dick donde los nazis gobernaron junto con los japoneses el planeta, un régimen totalitario que domina por completo, que pudo haber sido si no nos hubiésemos unido —y aquí volvemos a los puñeteros bloques, aunque alguna vez hay que juntarse—. 00:46:14 Luego vamos a ver una serie que yo tengo pendiente de ver, sé de qué va y tiene muy buena pinta, pero no he llegado a verla: *El 3%* —no el catalán, el otro—. Va de una sociedad donde los jóvenes deben pasar unas pruebas brutales para acceder a ese 3%, a una ciudad tecnológicamente muy avanzada, con mejor sanidad y educación: incluso si estás en silla de ruedas y pasas las pruebas, te pueden hacer volver a caminar. Uno se llama El Continente y el otro vive en el mar; solo cogen al 3% de los mejores para repoblar su idilio, su «Elysium», como en *Elysium* —¿habéis visto cómo se repite entre pelis y series? Los ricos y poderosos siempre se van a un sitio que se llama El Elysium o El Continente, y siempre ocurre lo mismo—. 00:47:39 Después tenemos series más recientes como *Fundación*, de la que no vamos a hablar porque la tenemos pendiente: ya sabéis que tenemos nuestro club de lectura, este mes terminamos de leer la primera, y para el mes que viene tenemos *Pórtico*, de Frederik Pohl, y posteriormente la trilogía de Fundación —leeros los tres primeros libros porque sí o sí vamos a hacer el especial de Isaac Asimov este año—. Me leí *Pórtico* hace muchos años, lo volví a releer y no me decepcionó nada; no pasan los años para él. Después tenemos *Silo*, que tampoco vamos a romper, porque acaba de terminar su segunda temporada; tengo guardado un vídeo con la explicación del final y teorías, y me he leído las tres novelas, pero tengo que ver esa segunda temporada porque es muy buena. 00:48:52 Después, para ir terminando, tenemos series como *Altered Carbon*, un futuro donde las almas pueden transferirse a nuevos cuerpos —se llaman pilas, y los cuerpos se llaman fundas—, donde el alma técnicamente se vuelve inmortal, supuestamente, y solo los millonarios tienen la capacidad de vivir para siempre. Y hay una serie que también quiero ver, que tiene que ver con esto de forma lateral: *Severance*, con una corporación distópica —siempre hablamos de que o hay una facción política que aglutina todo el poder, o lo dejamos en manos de una empresa, una macrocorporación, y entonces ya es cuando la liamos—. 00:49:47 Me gustaría, antes de que terminemos, recoger alguna frase de estas maravillosas obras: una de ellas es aquella de «el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente». Este es el caso de cuando le dejas el poder a una corporación, como hemos visto en *Blade Runner* o en muchos otros ejemplos: ese poder que dejamos en manos de alguien que solo piensa en el dinero hace que la sociedad lo pase mal. 00:50:33 Y para nombrar un par de libros, para ir terminando, me gustaría nombrar *Un mundo feliz*, donde la distopía es total —no sé por qué esto no lo han hecho nunca película—: existe manipulación genética, manipulación psicológica, y aparentemente todos son felices porque toman una droga, Soma. No sé por qué no se ha convertido en película o serie; será que no venden los derechos, dejaremos que se pasen y ya cuando estén libres haremos la nuestra. 00:51:20 Y para terminar tendríamos *La máquina del tiempo*, ciencia ficción pura, de H. G. Wells, donde muestran cómo una sociedad domina a otra porque son genéticamente más avanzados, más inteligentes, y los controlan con telepatía o un poder que desarrollaron gracias a que la sociedad se dividió en dos clases —lo que ocurre cuando hay extremos dictatoriales—: una pequeña élite se vuelve muy rica y la clase media desaparece, dejando el resto muy pobre. 00:51:50 Antes de que terminemos, hay un libro que no hemos comentado del todo: *Rebelión en la granja*. Me gustaría recoger esas frases que hablan los cerdos, los cerdos que se rebelan junto a los animales contra los humanos que los están explotando. Y cuando los cerdos consiguen el poder, ¿qué hacen? Pues la lían otra vez: el problema es dejar el poder en manos de alguien que no tiene la capacidad para manejarlo. Los cerdos no molan, en ese sentido. 00:52:37 Pero voy a decir dos frases que me gustaría, antes de terminar. Una es de *1984*: es el lema del partido, porque siempre hay un partido que es el que domina. El partido de *1984*, de George Orwell, dice: «La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza». Muy bueno, ese me encanta. Y luego hay otra, también de George Orwell —habría que resucitar a este tío—, de *Rebelión en la granja*, que dice: «Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros». Esto es la base en la que se centra cualquier régimen totalitario: que hay unos animales que son más iguales que otros. 00:53:27 Y yo, para terminar, voy a decir ocho puntos: la realidad actual que tenemos, y no voy a decir... —ahora es cuando a la gente se le rompe la piel, ¿no?— claro, nada que no sea real. Primero, solamente voy a enunciarlos: control del Fiscal General de la Nación; control de Radiotelevisión Española; influencia sobre la Abogacía del Estado; control sobre el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial; pago de millones a sindicatos; eliminación de los suspensos en la educación, que ya lo nombramos; compra de acciones en bancos privados para poner directivos afines, o en Telefónica; polarización política y social; y uso constante del recuerdo de la dictadura de Franco. Este año no sé si van a ser ocho eventos, no lo puedo decir. 00:54:22 Mira, yo te voy a decir una cosa: esto es lo que genera frentismo, y es lo que hemos estado diciendo durante todo este capítulo: no dejéis que el frentismo os divida. La sociedad tiene que ser lo suficientemente inteligente y crítica para poder darse cuenta de que esto no es la realidad. La ciencia ficción hace que estén unos contra otros; en la realidad tendremos que estar nosotros unidos contra ellos. No os dejéis. 00:54:54 Bueno, hemos sido, creo, políticamente correctos y alguna vez incorrectos. Espero que esto no haya levantado ninguna ampolla, y si la han levantado, pues ya se curará, no pasa nada. Pero teníamos que hacer este capítulo, ya lo teníamos pensado desde hace mucho tiempo, y tanto la realidad política como la de la ciencia ficción nos han hecho llegar hasta aquí. Muy bien, muchas gracias por escucharnos, y próximamente seremos políticamente correctos siempre. Hasta luego, adiós, adiós. 00:55:32 En las principales plataformas de podcast como Spotify, Apple Podcasts, YouTube Music o iVoox, entre otras. Síguenos en X, Telegram, WhatsApp, Facebook e Instagram buscando Pinta a Ficción.