Ingeniería social y el manual del régimen totalitario
El régimen totalitario es uno de los grandes temas recurrentes de la ciencia ficción, y sus pasos previos se repiten casi calcados tanto en la ficción como en la historia real. Casi nunca llega con un golpe de estado militar de un día para otro: llega con ingeniería social, paso a paso. El primero es la educación: moldear la mente de los ciudadanos desde pequeños —los nazis demostraron que educar para obedecer sin preguntar produce adultos que, juzgados después, se defendían diciendo que solo cumplían órdenes—. El segundo tiene que ver con las ayudas económicas: una renta básica o mínima vital, mal gestionada, puede convertirse en un instrumento de clientelismo político y en votos cautivos; lo mismo ocurre cuando un gobierno controla de forma directa las pensiones de los jubilados, un bloque de votantes clave. El tercero es generar bloques y frentismo —divide y vencerás, ya lo decían los romanos, junto con pan y circo— para que la sociedad se pelee consigo misma en vez de cuestionar al poder. Para que una democracia derive hacia el totalitarismo, la ciencia ficción —y la historia— repiten casi siempre las mismas condiciones previas: crisis económica, inestabilidad política, amenazas de seguridad reales o inventadas, polarización extrema y desconfianza en las instituciones por corrupción; sobre esa base surge un líder que explota el descontento popular, promete soluciones rápidas y debilita a los opositores, populismo de libro. A partir de ahí el patrón se repite: desaparecen los controles democráticos, el ejecutivo se apodera del legislativo y el judicial, se invierte mucho dinero en controlar los medios de comunicación —la desinformación de toda la vida, hoy con el nombre de fake news—, y cuando ya se ha comprado o amedrentado a todo el mundo llega el uso de la fuerza, militar o de policía secreta, contra los opositores, que acaban presos, exiliados o muertos; justo antes de cambiar el sistema electoral, casi siempre se reescribe también la Historia. Fuera ya de la ficción, la Alemania nazi de Hitler llegó al poder en 1933 aprovechando una crisis económica brutal y una hiperinflación descontrolada, usando herramientas legales como la Ley Habilitante para desmontar la democracia desde dentro; la Unión Soviética de Stalin consolidó el poder eliminando a sus opositores y creando los gulags, campos de trabajo forzado en Siberia; y, más recientemente, la Venezuela de Chávez y Maduro concentró el poder ejecutivo y debilitó las instituciones democráticas hasta derivar en un régimen autoritario del que ha huido, según las cifras que se manejan, cerca de un tercio de la población del país. Las cinco lecciones para evitar esa deriva serían: fortalecer las instituciones democráticas garantizando su independencia y transparencia, defender el estado de derecho, fomentar una sociedad civil activa que vote y exija cuentas, evitar la polarización extrema, y proteger los medios libres para garantizar el acceso a información imparcial y diversa.
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Episodio especial, con aviso previo, dedicado a los regímenes totalitarios y opresivos de la ciencia ficción: cómo se instauran paso a paso —educación, ayudas económicas, medios de comunicación, fuerza militar— tanto en la ficción como en la historia real (Alemania nazi, URSS, Venezuela), con un recorrido por 1984, Un mundo feliz, Rebelión en la granja, Fahrenheit 451, Gattaca, Robocop, Blade Runner, Divergente, El hoyo, El cuento de la criada, Los 4400, 3% y Severance, entre otros muchos.