Las frases más icónicas de la ciencia ficción: de «la fuerza te acompañe» a «lágrimas en la lluvia»
Episodio especial, sin orden cronológico, dedicado a repasar las frases de la ciencia ficción que se han quedado grabadas en la cultura popular —muchas veces repetidas por gente que ni siquiera sabe de dónde vienen—, de «he visto cosas que vosotros no creeríais» de Blade Runner a «el futuro no está establecido» de Terminator, pasando por Star Wars, Matrix, Dune, Contact e Interstellar.

Después de la guerra de las corrientes entre Edison y Tesla, tocaba un episodio bastante más ligero.
En todos los años que llevamos viendo y leyendo ciencia ficción hay frases que no se olvidan nunca, tan míticas que hay gente capaz de repetirlas sin tener ni idea de dónde salen. Así que hoy hacemos un episodio distinto: un repaso, en desorden total porque ir cronológicamente habría sido demasiado mecánico, a las frases más icónicas de libros, series y sobre todo películas de ciencia ficción, con algo de contexto sobre de dónde sale cada una.
Empezamos por el terreno de la inteligencia artificial que se rebela, porque ahí están tres de las frases más citadas de todo el género. En Blade Runner (1982), el replicante Roy Batty cierra su vida con un monólogo que termina en «todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia», la definición perfecta de una vida artificial con fecha de caducidad. En 2001: Una odisea del espacio (1968), HAL 9000 responde con un gélido «lo siento, Dave, me temo que no puedo hacer eso» cuando se niega a obedecer, algo que en 1968, sin ordenadores reales remotamente capaces de eso, sonaba a puro delirio. Y en Terminator, Arnold Schwarzenegger deja para la posteridad un «volveré» que le doblaron incluso en castellano con su propia voz porque su tono seco y poco actoral, paradójicamente, le sentaba perfecto a un robot; la secuela añadió el «hasta la vista, baby» que en la versión original en inglés era un simple «bye bye, baby».
De Star Wars nos quedamos con dos, separadas por una trilogía entera: «que la fuerza te acompañe», de 1977, la más icónica con diferencia; y «hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes», de Yoda en El imperio contraataca, una frase que en el fondo es prima hermana de aquella de Henry Ford de que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón. Y de Matrix (1999) nos quedamos con tres: «no hay cuchara» —no es la cuchara la que se dobla, eres tú—, «elige la píldora roja o la azul» y «sigue al conejo blanco», el tatuaje que lleva Trinity y que desencadena toda la historia.
En el terreno del terror espacial, Alien, el octavo pasajero (1979) nos regaló un eslogan de cartel que además es rigurosamente científico: «en el espacio, nadie puede oír tus gritos», porque sin moléculas de aire no hay forma de que el sonido viaje. Event Horizon (1997) responde con un «no necesitamos ojos para ver» que todavía da mal rollo solo de recordarlo. Y Depredador (1987) resume su estrategia entera en «si sangra, podemos matarlo»: por avanzada que sea su tecnología, el cazador sigue siendo, al final, un ser vivo vulnerable.
Del lado más nostálgico, Regreso al futuro (1985) cierra con el DeLorean despegando y Doc respondiendo «¿carreteras? a donde vamos no necesitamos carreteras»; E.T., el extraterrestre (1982) —la primera película que uno de nosotros vio en el cine, con cinco años— nos dejó «mi casa, teléfono», dicho con ese dedo que se ilumina; y Metrópolis (1927), una de las primeras películas de ciencia ficción de la historia, ya en blanco y negro, apuntaba algo muy adelantado a su tiempo: «el mediador entre la cabeza y las manos debe ser el corazón», hablando de que ni la razón ni la fuerza bastan sin sentimientos de por medio.
El quinto elemento (1997) es una mina de frases: «multipase», el documento falsificado que sirve para viajar a cualquier sitio; «perfecta», la reacción del sacerdote cuando termina la clonación de Leeloo, con un ADN cien veces más complejo que el nuestro; y «súper verde», la coletilla con voz aguda del locutor de radio Ruby Rhod cuando las cosas le van todavía mejor de lo normal. Si no la habéis visto, es muy recomendable.
El planeta de los simios (1968) tiene la suya en la playa final, cuando el astronauta George Taylor descubre los restos de la Estatua de la Libertad y grita «lo destruisteis, malditos seáis, Dios os maldiga a todos»: el giro que revela que aquel planeta gobernado por simios era la Tierra todo el tiempo. Robocop (1987) resume su ley marcial particular en «vivo o muerto, vendrás conmigo». Y Gattaca (1997) apunta a algo más filosófico con «no hay un gen para el espíritu humano»: la genética puede definir lo físico, pero no la voluntad de un «no válido» capaz de estar al nivel de los editados genéticamente.
De Dune: Parte Dos (2024) nos quedamos con «quien controla la especia controla el universo», una frase que resume de un plumazo toda la economía política de la saga: la especia es la única sustancia que permite los viajes interestelares, así que controlarla es controlar el comercio de todo el universo, algo no muy distinto de lo que las especias reales significaron para el comercio marítimo en nuestra propia historia. Minority Report (2002) apunta a otro tipo de poder, el de predecir el crimen antes de que ocurra, con «el futuro puede ser visto» —solo para los crímenes premeditados, nunca para los pasionales—.
Hijos de los hombres (2006) imagina una humanidad que ha dejado de poder tener hijos, y resume ese vacío con una frase que sigue siendo de las más tristes que hemos citado nunca: «cuando el sonido de los patios de recreo se desvaneció, la desesperación se instaló». Her (2013), por el contrario, imagina un futuro donde nos enamoramos de nuestra propia inteligencia artificial, y cada vez suena menos a ciencia ficción y más a la vida real, sobre todo cuando esa IA empieza a reírse de nuestros chistes.
Contact (1997) tiene dos de nuestras favoritas: cuando el alien con forma del padre de la protagonista le dice que la humanidad es «una especie interesante, una mezcla, capaz de tener sueños hermosos y pesadillas horribles, perdida, aislada, sola, pero no estáis solos»; y el cierre de la doctora Arroway, «el universo es un lugar bastante grande, más grande que cualquier cosa que nadie haya soñado jamás, y si estamos solos, parece una pérdida de espacio terrible». De Interestelar nos quedamos con «el amor es lo único que trasciende el tiempo y el espacio» —el amor de un padre por su hija, no una historia romántica—, con el poema de Dylan Thomas «no entres dócilmente en esa buena noche, rabia, rabia contra la luz que se esconde», y con el momento en que Cooper regatea con TARS su nivel de humor hasta dejarlo en un 55%, una escena que arranca la risa por lo natural que suena la conversación.
En el terreno de lo más curioso, Rompenieves (2013) nos dejó con la duda existencial de «un pato no es un sombrero», una frase que seguimos sin entender del todo; La máquina del tiempo (1960) plantea una pregunta que da para mucho más de un episodio, «¿qué tres libros te llevarías?»; y Juegos de guerra (1983) nos regaló el «¿te gustaría jugar una partida?» del superordenador WOPR —el mismo tipo de máquina del que hablamos en nuestro capítulo de superordenadores—, que estuvo a punto de desatar una guerra termonuclear de verdad dentro de la ficción por confundir un simulacro con la realidad.
Star Trek: Primer contacto (1996) nos dejó el «la resistencia es inútil» de los Borg, una de las frases más repetidas de la ciencia ficción televisiva; El día de mañana (2004) resume su advertencia climática en «la naturaleza siempre tiende a equilibrarse» —si no la cambias tú, te cambiará ella a ti—; y Avatar (2009) convierte un simple «te veo» en la declaración de confianza más importante de toda la película, cuando los Na'vi le dicen al protagonista que ven quién es de verdad, no solo su cuerpo.
Sobre el destino y el libre albedrío tenemos una pareja perfecta: Sarah Connor, en Terminator, sentencia que «el futuro no está establecido, no hay destino salvo el que nosotros mismos hacemos»; y en Destino oculto, Matt Damon responde casi con las mismas palabras, «todo lo que tengo son las decisiones que tomo». Las dos frases dicen exactamente lo mismo con años y películas de diferencia: el destino, si existe, se construye eligiendo.
Cerramos con el bloque de la conciencia digital: Transcendence (2014) plantea «podemos subir su conciencia» cuando un científico moribundo se convierte en una IA cada vez más poderosa, una idea que conecta directamente con Upload, la serie sobre gente que descarga su mente a un mundo virtual antes de morir. Pórtico, el libro de Frederik Pohl, imagina algo parecido pero al revés: un artefacto alienígena que lleva dentro la memoria de otro ser, en contacto constante con quien lo porta. En Oblivion (2013), «el Tet» responde a cada informe con un «sois un equipo eficaz» que suena a ciencia ficción de los años 50. El juego de Ender —el libro, mucho más recomendable que la propia película, aunque las dos merecen la pena— resume el mensaje del entrenamiento de Ender con «la puerta del enemigo está abajo»: enfócate, no te bloquees. Yo, Robot (2004) suena hoy más real que nunca con su «estás experimentando un accidente automovilístico», la misma voz sintética de cualquier coche con conducción asistida actual. Y Gravity (2013) hace un guiño directo al «Houston, tenemos un problema» real del Apolo 13 con su «Houston, tengo un mal presentimiento sobre esta misión», justo antes de que todo empiece a irse al garete.
Nos quedan tres más de una temática parecida, la del individuo frente al sistema: Starship Troopers (1997), con sus noticiarios de guerra tan falsamente entusiastas que rematan cada bloque con un «¿quieres saber más?» que a nosotros nos dan ganas de responder que no, que ya hemos tenido suficiente; El atlas de las nubes (2012), con su «mi vida no es más que una gota en un océano ilimitado», una frase que tiene mucho que ver con aquella de Isaac Newton sobre que lo que conocemos es una gota y lo que no conocemos, un océano; y Equilibrium (2002), donde una sociedad que prohíbe sentir por completo sentencia que «los sentimientos son solo una distracción» — que es la otra cara de lo que decíamos sobre Metrópolis: sin corazón que medie, solo queda la lógica, y de la lógica pura a la guerra hay un paso muy corto.
Hemos dejado fuera, a propósito, muchas frases estupendas que no son de ciencia ficción —de El Padrino a Regreso al futuro con Forrest Gump, pasando por Juego de Tronos o Titanic—, aunque una de ellas nos ha dado una idea que ya hemos apuntado para un futuro episodio: frases de la ciencia real, no de la ciencia ficción, empezando por aquella de Arquímedes de «dadme un punto de apoyo y moveré el mundo». Con esto cerramos un capítulo que se nos ha alargado mucho más de lo previsto, como demuestra que hayamos citado sin querer casi treinta películas, libros y series distintos.
En el próximo capítulo nos ponemos serios otra vez: empezamos nuestra serie sobre los tres grandes de la ciencia ficción con Arthur C. Clarke.
Se menciona
- AutorFrederik Pohl
- AutorOrson Scott Card
- LibroPórtico
- LibroEl juego de Ender
- PelículaBlade Runner
- PelículaBlade Runner 2049
- Película2001: Una odisea del espacio
- PelículaTerminator
- PelículaStar Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza
- PelículaStar Wars: Episodio V - El Imperio contraataca
- PelículaMatrix
- PelículaAlien, el octavo pasajero
- PelículaHorizonte final (Event Horizon)
- PelículaDepredador
- PelículaRegreso al futuro
- PelículaE.T. El extraterrestre
- PelículaMetrópolis
- PelículaEl quinto elemento
- PelículaEl planeta de los simios
- PelículaRobocop
- PelículaGattaca
- PelículaDune: Parte Dos
- PelículaMinority Report
- PelículaHijos de los hombres
- PelículaHer
- PelículaContact
- PelículaInterstellar
- PelículaRompenieves (Snowpiercer)
- PelículaLa máquina del tiempo
- PelículaJuegos de guerra (WarGames)
- PelículaStar Trek: Primer contacto
- PelículaEl día de mañana
- PelículaAvatar
- PelículaDestino oculto (The Adjustment Bureau)
- PelículaTranscendence
- PelículaOblivion
- PelículaEl juego de Ender
- PelículaYo, Robot
- PelículaGravity
- PelículaEl atlas de las nubes
- PelículaEquilibrium
- PelículaStarship Troopers (película)
- SerieExpediente X
- SerieUpload
- PersonajeTARS
- PersonajeHAL 9000