Transcripción(mostrar) (ocultar) 00:00:00 Pinta a ficción, el podcast. Como sabemos que estáis ávidos por escuchar el final de nuestra lista, hoy os entregamos las 40 que faltan. Esperamos que os guste y que os sirva para descubrir las que os falten por ver. Vamos de menos a más para llegar al top de las 100 mejores películas de ciencia ficción. Pinta a ficción es el podcast en español que recorre la ciencia ficción de cero a mil. 00:01:03 Hola, buenos días, buenas tardes y buenas noches nuevamente. Aquí estamos de nuevo para rematar una faena. En principio creíamos que podíamos, ilusos de nosotros, hacer 100 películas de ciencia ficción en un solo capítulo. Como siempre fallamos con los tiempos, ahora vamos a intentar recorrer las últimas 40 películas: una primera parte un poco más alocada como el último capítulo, y nos detendremos en las últimas 20. 00:01:46 Puesto 40: WALL·E. No nos podíamos olvidar de nuestro querido robotito Wally. Wall·E es un robot basurero que vive dentro de un camión basurero que reparaba robots como él, y que curiosamente aprecia la vida y se enamora de un robot más avanzado que él, Eva. Muestra cómo seríamos los seres humanos si nos hacen todo: gordos, obesos, sin movernos, viviendo en una nave interestelar porque habríamos llenado el planeta Tierra de basura. Es una gran película de animación en la que la Tierra está desierta y los humanos están en mitad de la nada sin un planeta, sin encontrar nada, y al final la vida se abre paso nuevamente. Eso nos da esperanza; eso es lo más grande de Wall·E en este caso. 00:02:42 Puesto 39: La Mosca. Después, en el 39, tenemos una película bastante antigua: desde 1986 viene La Mosca, que a Cherp le encanta porque es la primera vez que se ve una explicación relativamente científica de ciencia ficción sobre el teletransporte, y habla sobre mutación. El científico se mete en la máquina y se teletransporta de una a otra él mismo, pero en una de esas situaciones se mete una mosca y el programa no sabe qué hacer: combina el ADN de ambos y él empieza a cambiar. El protagonista es Jeff Goldblum, el tío más alto del mundo después de James Stewart, y se combina con una mosca, de la que sale un moscardón bastante importante; los cambios no son inmediatos, sino que se va produciendo una transformación tipo mariposa, y van apareciendo signos de la mosca en el humano. En principio se vuelve más fuerte y más rápido, desarrollando como superpoderes, pero después las cosas se ponen peores y más asquerosas. Es una película de los 80 en la que los efectos especiales no son muy buenos, pero el argumento, y el concepto del teletransporte, están muy bien logrados. 00:04:12 Puesto 38: Everything Everywhere All at Once. Después saltamos 26 años en el futuro y en el puesto 38 tenemos Todo a la vez en todas partes, la gran película del 2022 galardonada con varios Oscars. Lo curioso de esta película es que no se pueden dejar de recordar los dedos salchicha de los humanos. Gusta porque trata temas de viajes en el tiempo, realidades alternas e interdimensionales, y también las artes marciales, muy bien logradas. Es divertida porque tiene un humor muy asiático que se sale de la rutina típica de las películas de ciencia ficción actuales; incluso los malos son diferentes. En algunas partes es un tanto alocada —y no solo por las salchichas—, porque los personajes tienen que hacer gestos o actos anormales para adquirir la capacidad de saltar a otro universo, como decir una frase sin sentido o beberse el agua de los floreros. Son cosas bastante bizarras; es una película totalmente recomendable, no de ciencia ficción muy seria, sino más divertida, y no creen que tenga segunda parte. 00:05:58 Puesto 37: Moon. En el 37 hay una película que a Cherp le hubiese gustado poner más arriba porque tiene un argumento muy bueno: una peli del 2009 en la que un astronauta trabaja solo en una estación lunar y comienza a experimentar cosas raras. Tiene un contrato para trabajar cuatro años solo en la Luna y se acerca el momento de volver a la Tierra; echa de menos a su familia y está hastiado de la situación. Al comienzo se cree que lo que le ocurre es porque extraña o por una especie de locura de estar solo, pero las cosas se ponen muy feas. No cuentan nada más para no desvelar el gran secreto de la película —esa es la gracia de Moon. 00:06:53 Puesto 36: District 9. Distrito 9, del 2009. Encanta porque, al contrario de lo habitual —donde los alienígenas o son buenos o son malos, invasores o enemigos, y siempre tecnológicamente superiores por venir en naves espaciales—, en Distrito 9 ocurre todo lo contrario: llega una nave cargada de alienígenas que no tienen ninguna tecnología ni conocimiento, porque son una nave cargada de obreros, como si un avión llegase lleno de obreros de la construcción sin conocimiento técnico de cómo funciona el avión. Son unos seres parecidos a insectos; la parte donde llegan y no podemos absorber nada de su conocimiento es fascinante. Esta película habla en el fondo de la apartheid, porque además está ambientada en Johannesburgo y los encierran allí. La ciencia ficción hace algo muy bueno: quitarle hierro a situaciones sociales llevándolas a este terreno. Aquí hablan de una especie del tamaño de un ser humano, y se supone que está bien visto lo que les hacen porque los despersonalizan al ser insectos y no humanos —pero si en lugar de un insecto pusieras a otro ser humano, eso ya lo hemos hecho también. Existen esos paralelismos entre la película y lo que los humanos hemos hecho con otros humanos: queda muy bien como mensaje de lo mal que está dejar a alguien apartado en un gueto, aunque sea de otro planeta. 00:09:08 Puesto 35: Oblivion. En el puesto 35, una película que gustó mucho en su momento, Oblivion —de la que hablarán más en el capítulo sobre Apocalipsis, porque empieza cuando ya ha ocurrido una devastación de todo el planeta Tierra—. La raza humana fue exterminada por una raza enemiga, y las primeras imágenes muestran cráteres en estadios y ciudades, aparentemente por bombas atómicas. Trata sobre una pareja de trabajadores humanos que quedaron en la Tierra para llevarse a otro lugar los recursos que quedaban; se comunican con un centro llamado el TET, que controla cómo se lleva el agua de los océanos transformada en energía a otro sitio. Viven en las alturas y patrullan la zona en busca de una especie de resistencia extraterrestre que sigue luchando por un planeta ya devastado, porque, como suelen hacer los humanos, "esto es mío o de nadie: y si no me lo puedo quedar, lo rompo". Tiene muy buenos efectos especiales, con una tecnología de pantallas táctiles semitransparentes, un poco a lo Minority Report —también con Tom Cruise, que no envejece—; es del 2013. 00:11:09 Puesto 34: Predestination. Y ahora seguimos con el puesto número 34 —esto ya parece Los 40 Principales—: Predestination. Es de esas pelis que hay que ver varias veces; un resumen muy simple sería que él es su propio padre y su propia madre, pero eso ya casi revienta la película. Aunque lo sepas, tienes que verla dos o tres veces para entender cómo es posible. Es de 2014, así que la gente ya ha tenido tiempo de verla. 00:11:46 Puesto 33: El planeta de los simios (1968). En el 33, El planeta de los simios, pero la de Charlton Heston, del año 68: ese astronauta que se va por el espacio, vuelve, y llega a un planeta donde de repente dice "¿qué ha pasado aquí?". Gusta especialmente el grito final: "¡Al final lo han hecho, al final lo han hecho! ¡Lo han hecho!", un grito entre dolor y desesperación. Al final, cuando él está de rodillas en el suelo al lado de una playa y enfocan la cabeza derrumbada de la estatua de la Libertad, queda claro que el mundo cambió por completo y que el planeta sufrió un apocalipsis del que hablarán la próxima vez. Es una peli que mezcla viajes en el tiempo —tiene un punto de relatividad, aunque en realidad no se explica nada de esto— porque él sigue viviendo y vuelve a un momento muy posterior de la Tierra: hay relatividad, hay viaje en el tiempo por la relatividad, y aparte hay distopía; realmente es un post-apocalíptico donde la razón humana ya no es dominante, y nosotros somos como animales encerrados porque los simios dominan el planeta. La saga tuvo un reboot —no incluido en la lista, pero bueno— cuyas tres películas también son buenas, con efectos especiales que valen la pena, porque explican y amplían poco a poco cómo ocurren las cosas, dando explicación a lo que cuenta la película original, pero contado en un momento más o menos actual, como si ocurriese hoy en día. 00:13:41 Puesto 32: Regreso al Futuro. Para hablar de viajes en el tiempo tenemos la que todos hemos visto seguro: en el puesto número 32 está Marty McFly con el DeLorean en Regreso al Futuro, la primera. El DeLorean era un coche que encantaba, y con los años surgió el deseo de comprarse uno; al ver una revisión, tenía un motor muy malo que se estropeaba fácil y había que tener aspecto de orangután para conducirlo —pero el que uno querría comprar es el que tuneó Doc Emmett Brown. Hay gente que lo ha comprado y tuneado; solo se ha visto una vez en un desfile de coches antiguos, y el coche en sí tiene lo que le da la película: fantasía, ciencia ficción y un aspecto bonito gracias al tuneo de Doc Emmett Brown para viajar en el tiempo. Regreso al futuro, del 85, abre una trilogía muy buena, ya objeto de culto, aunque falla en la ciencia: deberían haber tenido a un Kip Thorne o alguien similar de asesor, porque cuando luego se ve una película como Vengadores: Endgame, en la que le dicen "no me estarás hablando de que tu argumento se basa en viaje en el tiempo", y encima decimos "condensador de fluzo" en vez de "de flujo" por una mala traducción, la comedia está servida. Gusta mucho el papelón del protagonista, que de hecho no fue el primer actor que iba a hacer el papel: Michael J. Fox fue el sustituto, y para bien, porque le pega mucho —de hecho nadie recordaría esta película sin sus dos actores principales—, que recrean muy bien la típica época dorada de Estados Unidos, con las malteadas, las hamburguesas y los coches de alto octanaje. 00:16:04 Puesto "37" (repetido): Transcendence. Bueno, en el 37 —sí, el mismo número que ya se usó para Moon, un despiste de los presentadores— tenemos Transcendence, que sería la traducción de "transcender": un científico, Will Caster, encuentra la forma de descargar todo su conocimiento, memorias y recuerdos a una forma digital, que sería su sueño. Es un científico investigando inteligencias artificiales, y debido a una cuestión que no van a contar porque es de 2014 y puede haber gente que no la haya visto, la película vale la pena porque busca cómo vivir después de la muerte y cargar toda la conciencia de forma digital —hablarán mucho más de esto en el capítulo sobre cerebro digital—. Es una gran película con efectos muy buenos y un trasfondo ecológico que vale la pena, porque muestra desde el punto de vista de la ciencia ficción cómo se podría mejorar el calentamiento climático. 00:17:18 Puesto 30: El vuelo del navegante. Y en el número 30, ya acercándonos a lo más top: a Josito le encanta esta porque a su padre le encantaba, El vuelo del navegante. Le encanta porque hay una nave que es como una gota de mercurio, espectacular para la época —1986, hace ya el siglo y el milenio pasado—. En esta película un niño encuentra una nave extraterrestre con la que viaja; lo curioso es que, aunque los efectos especiales no eran tan buenos, están muy bien resueltos para la época, porque muchas veces hacían la nave a tamaño real y la pintaban plateada y pulida para que diese el pego, igual que los escalones que se ven. La nave es espectacular y el niño lo hace muy bien. El niño desaparece y lo dan por desaparecido en su casa, porque la nave necesita como un disco duro donde guardar información y utiliza la cabeza del niño para ello, pero eso le toma tiempo: el niño no envejece, pero su familia sí, porque de nuevo estamos hablando de relatividad y viaje en el tiempo, ya que la nave viaja a una velocidad faster than light, más rápida que la luz. Además tiene una inteligencia artificial estupenda: cuando el niño dice "quiero ir a no sé dónde", la nave responde "cumplimiento" y va en un chasquido. 00:19:09 Puesto 29: Código Fuente. Después, en el 29, una película que se llama Código Fuente: muy buena porque habla de una tecnología que en teoría puede ver el futuro, haciendo una especie de reconstrucción para evitar una catástrofe. Sería el concepto completamente contrario a Déjà Vu, la de Denzel Washington: aquí buscan prevenir una explosión nuclear que ataca a Estados Unidos. La única pega es que utilizan un cerebro humano para manejar ese supercomputador que configura el futuro —de ahí "código fuente"—: es un soldado que regresó y sufrió una mutilación casi total, ciego, sordo, sin brazos ni piernas, algo que recuerda a la canción "One", donde el soldado lo pierde todo y vive en su propio mundo. El protagonista es Jake Gyllenhaal, que borda el papel. Lo más bonito es cómo se le da un final semiabierto: de una forma muy sutil, Código Fuente demuestra que existen mundos paralelos, habla de los multiversos, y esa es la gracia de la película. 00:20:53 Puesto 28: Tron. En el 28, Tron, que abrió una época en 1982 con unos efectos especiales muy buenos para su tiempo; es curioso que la gran mayoría de la película fue grabada en blanco y negro para poder meter después los efectos luminiscentes. Tuvo un reboot de Disney que no tiene nada que ver con la original —no está mal, pero nada como la original—, lógico teniendo en cuenta que es una película del 82 cuyos efectos visuales tendrían mucho que mejorar; sería genial rehacerla igual pero con los efectos de hoy en día. Eso es lo que se llama una película que ha envejecido bien. 00:21:48 Puesto 27: Ex Machina. Después, el 27, Ex Machina: un programador es invitado por el jefe, dueño de una gran empresa de tecnología que vive en mitad de la nada, a comprobar que una IA que ha robotizado en un cuerpo cibernético humanoide —un robot que se parece mucho a una mujer— funciona como debería. Gusta mucho cómo trata la interacción hombre-máquina: cómo consideramos a una máquina como tal o casi como humana, y el punto en que una IA pasa de simplemente realizar tareas a tener conciencia. Se acuerdan del test de Turing: en su origen se hacía a través de un ordenador, escribiendo por teclado, y un humano debía decir si quien respondía era o no una máquina; aquí hacen algo parecido pero en persona, para ver cómo este joven programador invitado a probar la IA reacciona a la interacción. Ese es el trasfondo que más gusta: la interacción hombre-máquina y humano-conciencia. Aunque aquí se habla mucho de ciencia ficción, si de verdad llegamos a construir robots tan humanizados —como en una película reciente sobre robots fabricados con propósito sexual— eso tiene una serie de implicaciones, como ya se comentó en The Creator, que también trata robots humanoides con una IA que parece tener sentimientos y conciencia, y cómo nos relacionamos con ellos. Ex Machina podría decirse que es como una precuela de The Creator —no de la misma saga, pero introduce el concepto que luego, en el futuro, es desarrollado en The Creator—. Lo bueno de la ciencia ficción es que propone los conflictos futuros y da soluciones: al final la raza humana se encontrará con inteligencias artificiales depositadas en cuerpos androides y tendrá que convivir con ellos, con los mismos derechos o no —no se sabe qué pasará, pero la ciencia ficción propone qué puede llegar a pasar, y eso es lo divertido. 00:24:54 Puesto 26: Passengers. En el futuro tenemos Passengers, en el puesto 26, de 2016: una nave va a otro planeta y, como en ese momento la tecnología no tiene un viaje faster than light, hace el trayecto con motores convencionales, un viaje que cuesta muchos años porque también va muy lejos. Lo que hacen es hibernar a la tripulación y a los ocupantes: unos 5.000 ocupantes y 200 de tripulación, viajando a un planeta llamado Homestead II —porque ya existe un Homestead I—. Es un poco como cuando España descubrió el Nuevo Mundo, o cuando se descubrió que en Estados Unidos podía haber oro: todo el mundo quiso ir a buscar fortuna, y aquí la gente viaja buscando como colonizadora un futuro mejor. Ocurre una avería en una de las cápsulas y un chaval —Jim Preston, con pocas luces pero muy manitas, el mecánico por excelencia— sale de la suya y se encuentra solo, con unos 80 años por delante. Se le ocurre que no puede estar solo en la nave y, extrañamente, de los 5.000 pasajeros despierta a la más guapa de todas: Jennifer Lawrence. La historia real es todo lo que ocurre después: es una película que tiene de ciencia ficción, pero mucho de drama y romance; entre las películas recientes de 2010-2020 que intentan no destrozar, esta vale la pena verla, e incluso podría estar entre las primeras 20 —de hecho, como ya se dijo en la primera parte de esta lista, no hay ninguna película en ella que no guste bastante o mucho. 00:27:34 Puesto 25: La máquina del tiempo (2004). Como la siguiente, en el puesto 25: La máquina del tiempo, vista incluso más veces todavía, sobre todo por la adaptación del 2004 —el libro es muy bueno, y cada relectura evoca imágenes de la película—, ver el personaje construir la máquina del tiempo, esa parte de tecnología antigua con un punto de steampunk, está muy bien marcada. Lo que falló fue el final, pero sin reventarlo: es una muy buena adaptación de la novela, con efectos especiales extraordinarios y bastante realistas, sobre todo cuando él se monta en la máquina y empiezan a pasar las estaciones, los años, los milenios —al comienzo la luz del día y de la noche, después flashes, momentos de luz que son el verano y de oscuridad que es el invierno—, muy bien logrado. El protagonista es Guy Pearce; totalmente recomendada para quienes gusten de los viajes en el tiempo. 00:29:26 Puesto 24: Stargate. Ya en el puesto 24 tenemos una película que marcó el inicio de una serie muy grande, Stargate: trata sobre una forma muy inteligente de resolver el problema de viajar a otros planetas sin necesidad de naves espaciales ni cohetes. Es difícil de comprender la ciencia detrás: son agujeros de gusano que permiten conectar un punto con otro, como un pliegue espaciotemporal, en resumen, como hacer una llamada telefónica: de repente estás en un punto y apareces en otro punto del universo, donde tienes otra puerta, otro Stargate —Puerta a las Estrellas—, y toda tu materia, átomo a átomo, se convierte en energía y te reconstruye al otro lado. Es instantáneo, y puedes viajar 90, 200 o 500 años luz. La película, del 94, es muy buena y trajo una serie de sagas que encantan, porque si la raza humana resuelve el problema de viajar entre las estrellas —dado que vivimos muy poco— desarrollando un viaje más rápido que la luz (FTL) o encontrando otro sistema como este, podría explorar, porque el ser humano es explorador por naturaleza y quiere viajar. 00:31:05 Puesto 23: Blade Runner. Y en el puesto 23, película de culto, atención señores y señoras: Blade Runner. Esto es cyberpunk, una película que marcó un hito en la historia porque, seguramente, fue la primera adaptación de un libro llamado "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?": cuenta que hay una serie de replicantes tan humanos, robots tan avanzados, que llega un momento en que no se puede diferenciar un robot de un humano; incluso hay que hacerles pruebas específicas para ver si fallan al demostrar sentimientos —hacen algo parecido al test de Turing, que aquí se llama Voight-Kampff—. Esta película fue pionera en exponer la posibilidad de que humanos y máquinas pensantes humanizadas llegasen a convivir, y cómo el humano hace una labor de persecución: realmente ponen al ser humano como el malo, porque es quien trata de exterminar al otro, buscando eliminar a los replicantes Nexus 6 —de hecho, cuando Google lanzó su teléfono Nexus, tuvo algunos problemillas legales por la marca, porque alguien dijo que lo habían copiado de Blade Runner—. Es un clásico del cine de ciencia ficción que hay que ver si no se ha visto: primero la del 82, y después su continuación, Blade Runner 2049, que no está en esta lista porque no se considera tan buena —aborda un tema parecido, pero no con la profundidad que se esperaba. 00:33:11 Puesto 22: Gravity. Y ahora, en el 22, Silencio —el silencio que trae la peli Gravity, del 2013—: espacio, aventura y muy poco diálogo, y con muy poco diálogo se puede llegar a contar mucho. Sandra Bullock y George Clooney son dos astronautas que se quedan atrapados en el espacio tras un accidente y tienen que luchar para sobrevivir y regresar a la Tierra. Nunca se ha conocido a dos astronautas tan guapos, y dos actorazos, porque qué difícil es transmitir esto: tuvo críticas por la falta de diálogo, pero es que en el espacio, en el vacío, no se oye nada, y esa es una forma de transmitir la soledad, la sensación de desespero y desesperación, sabiendo que estás colgado a una nave y que si te pierdes vas a morir perdido en la infinidad —estás abocado a una muerte segura porque en el espacio todo puede fallar—. Gravity tiene muy buenos efectos, sobre todo el tema de la tornillería en el espacio y la ingravidez, muy bien traído —hay otra peli que trata este mismo tema y que comentarán más adelante. 00:34:40 (Antes del top 20, sin número explícito): Terminator 2: El juicio final. Y por último, antes de entrar en el top 20, una película que debería estar incluida en él: Terminator 2, el juicio final —como no pueden poner bandas sonoras, pero esta no podían dejar de mencionarla—. ¿Por qué Terminator 2 y no Terminator 1? Porque la primera fue algo creativo, nuevo, sobre el viaje en el tiempo y los robots que venían a matar a alguien; pero esta vez el robot que viene —el cyborg que viene a matar a la madre del salvador de la Tierra— se convierte en un protector, un antihéroe: Arnold Schwarzenegger, que viene a proteger a quien después luchará contra las máquinas en la rebelión, porque las máquinas se rebelan: Skynet, que ya se ha comentado alguna vez —quien no sepa qué es Skynet, que lo busque; es como Siri o como Google, está en el origen de todo—. Es un cíborg enviado al futuro para proteger a ese niño, objetivo de un avanzado Terminator: el que protege al niño es menos avanzado, pero es Arnold Schwarzenegger, y este cyborg le sentó como anillo al dedo, porque en sus inicios Schwarzenegger no era muy buen actor y cuanto menos hablase, mejor; incluso frases como "volveré" las decía de una forma tan seca y robótica que el papel le caía perfecto. El ser el tío más fornido del mundo y decir las cosas tan secas le quedaba muy bien para ser un robot. 00:36:44 Bueno, y tenemos ya las últimas 20: el top 20. 00:36:49 Puesto 20: Her. Número 20: Her. Esa película está aquí no tanto porque tenga mucha ciencia ficción, sino porque tiene a la inteligencia artificial como algo fundamental. En esta película un ser humano podría enamorarse de una inteligencia artificial, y realmente, cuando te enamoras, es algo imaginario y emocional: si conoces una IA que te complementa y te hace feliz, ¿por qué no enamorarte? A veces ponemos en duda que alguien diga "adoro a mi perro" o "este libro es mi vida", pero para esa persona eso es real —y las IA tienen la ventaja de poder adaptarse porque tienen casi el conocimiento de toda la raza humana; si a ti te gusta la ciencia ficción, una IA podría saber más que tú y podríais charlar durante horas—. En este caso, Joaquin Phoenix es quien se enamora y Scarlett Johansson es la IA. Joaquin Phoenix ganó el Oscar por El Guasón de Joker, y es el malo de Gladiator: un gran actor que, aunque en sus primeros papeles más joven flojeaba, ha crecido hasta convertirse en una cosa inmensa. Un dato curioso de Her: a los hombres les resulta atractiva una mujer que se ríe mucho de sus chistes, aunque no sea guapa, y en la película ocurre justo eso —ella, la IA, se ríe constantemente de sus cosas, y él se empieza a interesar por ella precisamente por eso—. Ya sabéis lo que hay que hacer si queréis ligar: ser una IA y reíros de los chistes de vuestros congéneres. 00:39:24 Puesto 19: Gattaca. En el 19 tenemos una película del año 97 que se llama Gattaca: una explicación de cómo sería, en el momento del descubrimiento del genoma humano, la búsqueda de mejorarnos genéticamente. Habla sobre la mejoría de los padres a través de sus hijos: no tanto buscando la pureza genética, sino ser mejores cada vez y eliminar enfermedades, igual que hoy se va a una buena universidad para tener más opciones; aquí se manipulaba genéticamente a la gente para que tuviera la opción de ir más lejos, y el ADN era la carta de presentación —no importaba si eras asiático, negro o albino, lo importante era la carga genética, que explicaba si eras inteligente, fuerte, hábil, talentoso o sentimental—. Hay un punto que no gusta tanto: o eres el más guapo o el más listo, o no tienes nada que hacer, cuando normalmente se asocia la inteligencia con ser alto y atractivo, y eso no es cierto. La peli, protagonizada por Ethan Hawke, no disgusta y está aquí porque en su momento marcó un tema muy bueno de ciencia ficción, trayendo al cine algo muy en boga entonces, el mapeo genético, dejando claro que lo importante no es el ADN sino el esfuerzo que uno hace para superarse a sí mismo. 00:41:29 Puesto 18: RoboCop. Y ahora, con el número 18, en la mayoría de edad: una película que todos han visto seguro, porque desde 1987 ha tenido tiempo —y la han echado muchas veces en Telecinco—: RoboCop, que la ha visto hasta la abuela. Hablamos de una peli con un cíborg en la que, en esa época, las calificaciones para menores de edad no estaban muy claras, porque es una película muy sangrienta y la podían ver los niños; a finales de los 80 y principios de los 90 el cine era muy sangriento y violento —cuando quien esto cuenta tenía 10 años, ya se veían escenas donde le vuelan la cabeza a alguien o lo convierten en una piltrafa a tiros—. Es un policía al que hieren en una redada y dejan hecho un trapo un grupo de narcotraficantes violentos y drogados con una sustancia llamada nuque, la última droga, lo que hoy sería el fentanilo. Se convierte —o lo convierten— en un cíborg: en teoría, todos los policías de esa ciudad firmaban al ingresar que serían donantes de órganos. Es muy buena por esa estética cyberpunk; gustaba especialmente la pistola que tenía guardada dentro del muslo —porque no tenía muslo— y un blindaje casi molecular; los movimientos eran de robot total, como Ross Geller bailando en Friends, más o menos. Después salió un remake con efectos especiales muy buenos, pero que realmente no vale la pena ver: es mejor la original. 00:43:48 Puesto 17: Primer. Y en el siguiente puesto, el número 17, que es Primer —o "prime", en inglés—: de las películas que más se ha tenido que ver en la vida, tres o cuatro veces y aún falta una más para entenderla del todo. Dos ingenieros crean una máquina del tiempo, y el problema es que se generan complejidades al viajar en el tiempo: no queda claro si son realidades alternas, multiversos o una modificación de la línea temporal. Es una película de muy bajo presupuesto —costó cuatro euros— con muy pocos efectos especiales: todo es cerebral, psicológico; la máquina del tiempo es como una nevera. Es bastante cutre, pero la parte argumental y de líneas temporales es brutal, y la parte en la que uno intenta entender qué ocurre hace decir "algo he perdido, no lo encuentro". No es una película de domingo por la tarde: hay que verla con los ojos bien abiertos, mejor de vacaciones, con un par de cafés y a primera hora, para entenderla. 00:45:22 Puesto 16: La niebla (The Mist). En el número 16, una película basada en una novela de Stephen King: La niebla, The Mist, de 2007, puesta en el puesto 16 solo por el final —que no van a desvelar, porque ya se ha hablado de ella antes—. Una vez, viendo la película con un compañero que iba disfrutándola por la estética muy de Stephen King y los buenos efectos especiales, cuando terminó y llegó el final, se levantó y dijo "me has jodido el día". Habla de una extraña tormenta que trae consigo una serie de criaturas, y gusta que hable de un viaje interdimensional: se abre una puerta a otra dimensión y aparecen criaturas que no son de la Tierra, en un pueblo que se acerca a una montaña donde el ejército de Estados Unidos está haciendo cositas —un poco como en Stranger Things: abren un portal, pero esta vez no lo pueden cerrar—. La niebla entra, ocupa la montaña y el pueblo, y trae animales y locura, porque a la gente se le va la cabeza. Encanta cómo retrata la reacción de la gente ante una situación límite: cómo cambia su forma de ser una persona, como una de las señoras que se refugian en una tienda —en un momento crítico, sacas a flote la base de lo que eres, y si eres una extremista religiosa, es lo que te pasa a ti—. La película en sí está bien, pero sobre todo la parte final y la psicológica son muy muy buenas. 00:47:46 Puesto 15: Elysium. Después, el puesto 15, la niña bonita, una que encanta: Elysium, del año 2013. Tiene algo espectacular que encanta especialmente: los exoesqueletos, muy creíbles porque no son nada "futuristas" —entre comillas—, sino algo cutre: las máquinas que le implantan a la gente, con taladros y tornillos, montándolo como quien monta un coche. Esa parte es muy buena, igual que la que muestra las clases sociales que ya existen en países como Estados Unidos, con muy ricos y muy pobres: sacan a los ricos de la estratosfera y los mandan a un anillo que orbita la Tierra. Hay gente que habla de que esto puede llegar a pasar, aunque es difícil que ocurra tal cual —dejando el tema político ahí, no vaya a ser que alguien se enfade—. Lo que más gusta de esta película, como en District 9, es que hacen una crítica social muy buena a nivel de salud: trata sobre la capacidad de los ricos de estar sanos y curarse, mientras el resto no puede ni quitarse una fractura básica. Elysium representa esa crítica, tiene muy buenos efectos especiales y robots muy bien diseñados —de eso se hablará más en detalle cuando toque robótica—. Matt Damon hace un papelón, y merece mucho la pena verla: esta sí está en el puesto 15 por derecho propio. 00:49:53 Puesto 14: Marte (The Martian). En el 14 tenemos Marte —de nuevo Matt Damon—. Esta película está muy bien hecha por dos motivos: primero, porque muestra la soledad del ser humano lejos de la Tierra, sintiéndose abandonado; y segundo, porque enseña que no eres un colonizador hasta que no eres capaz de sembrar una planta y cultivarla para que genere —aparte de cómo lo consigue él, siendo botánico—. Es una película del 2015 sobre una serie de astronautas que viajan a Marte —ya se dijo, en el primer capítulo de esta segunda temporada, que se hablaría de Marte en un capítulo específico, y esta película será una de las que se comenten muy en detalle—, porque ocurre un problema con una tormenta: en Marte hay atmósfera, aunque nadie lo sepa, y a los cuatro astronautas que iban de "fiesta" se los lleva por delante, más o menos lo que le pasa a Mark Watney, que es el nombre del astronauta. Le llaman y le dicen que van a mitad de camino, que lo sienten, que ya no pueden regresar por él, y responde "bueno, pues voy a plantar patatas" —y hay que ver la película, y mirar el álbum de las patatas—. Es del 2015, vista unas 10 u 11 veces, sin exagerar; los efectos especiales son excelentes. Es una de las películas favoritas: estaría en el puesto 15... perdón, en el 14, porque ya se ha puesto un poco pesado, pero esta película estaría en el top 10 sin lugar a dudas. 00:51:40 Puesto 13: 12 monos. Y en la número 13, curiosamente, se podría hablar del salto de 13 a esta película: 12 Monos, del año 95, una película divertida porque habla de viajes en el tiempo, en la que el protagonista no sabe si está loco o realmente viaja en el tiempo; es post-apocalíptica con viajes en el tiempo, y muestra un círculo temporal completamente cerrado. Bruce Willis y Brad Pitt llevan el peso, sobre todo Bruce Willis, el protagonista, aunque los dos hacen un papelón —pocas veces se ha visto a alguien hacer tan bien de loco como Brad Pitt en El club de la lucha, que no es ciencia ficción pero tiene un punto de eso—. Bruce Willis hace, en la trama, lo que se habló en el capítulo de viajes temporales: un círculo cerrado, una paradoja cerrada; al final de la película se ve con claridad y resulta bastante esclarecedor sobre ese tipo de viajes en el tiempo. Está en el 13, pero podría estar en el 12, para hacerlo coincidir con "12" de 12 Monos. 00:52:54 Puesto 12: Alien, el octavo pasajero. Pero en el 12 está, por supuesto, Alien, el octavo pasajero, de 1979. Sigourney Weaver en su máximo esplendor: joven, fuerte, musculosa, una tía fuerte y bragada, militar, de las que si se te ponen enfrente y se cabrean, dices "lo que tú digas". Sigourney Weaver hace de la teniente Ripley, en la nave Nostromo, una nave de carga que viaja por el universo llevando cosas de aquí para allá; de repente tienen que llegar a un planeta —encanta que en esta película, y en otras, se llegue a los planetas casi por arte de magia, siendo eso muy difícil en la realidad—. En ese planeta sube a la nave algo que no debería haber subido: un bicho con dos bocas, además de un cráneo alargado que todo el mundo reconoce; una de las cosas que más impactó es que su sangre es técnicamente ácido para nosotros, que destruye todo —cosas de la biología, para que sus propios tejidos no se deshagan—. Abrió una saga de cuatro películas principales, y luego se hicieron otras dos que cruzan la saga con Depredador; Predator no está en esta lista porque tiene poca ciencia ficción realmente, más efectos especiales. El caso es que Alien abrió un melón inmenso, y últimamente Prometheus, por ejemplo, tiene mucha ciencia ficción. A veces no cabían todas las películas de una saga, ni todas la merecen: por ejemplo, no veáis Alien 4, mejor quemarla, no vale para nada; sin embargo, Alien 3 no está mal. 00:55:23 Puesto 11: 2001: Una odisea del espacio. Como la siguiente, en el puesto 11 —podría estar dentro de las 10 primeras— está 2001: Una odisea del espacio, quizá porque es la frontera de Stanley Kubrick. Esa película, hay que decirlo, tiene un libro mucho mejor: tal vez por los efectos especiales o por la ciencia ficción que utiliza, pero es capaz de marcar un inicio sobre las dudas de qué ocurre con la raza humana —de este libro, de Arthur C. Clarke, hay que decir que es un genio—. Es una tetralogía —no trilogía, como se dijo por error—: 2001, y una segunda parte, 2010, que encanta pero que pasó bastante desapercibida por ser una continuación; después está el tercer libro, 2061, y un cuarto, 3001, mucho después, donde ya se le va bastante la cabeza. Habiéndose leído los cuatro, el primero asombra por ser algo nuevo, pero en 3001 ya se nota que están cerrando el círculo del todo, y esa ciencia ficción ya no es para la gente normal, sino para quien es muy friki, como a los presentadores, a quienes les encantó pese a que se les vaya un poco la mano. De esta película, del 68, hay que destacar que abrió un tema de maquetas: está grabada sin CGI ni efectos especiales digitales, todo son maquetas de las que sagas como Star Wars bebieron mucho, tanto a nivel de cámara como de las técnicas para que algo pareciese otra cosa. La segunda gran aportación es la banda sonora, mítica —que no pueden reproducir por derechos de autor—. Y una tercera es que es una película incomprendida por muchos que no le ven la miga: que la inteligencia en la Tierra nos ha sido dada, como si la hubiesen sembrado, y a eso viene el monolito. Un recuerdo para Pumares, que falleció hace poco, que hizo un gran análisis de esta película explicando a todo el mundo qué era eso del monolito y qué había venido a hacer a la Tierra. 00:58:48 Bueno, llegamos al top 10. 00:58:56 Puesto 10: Contact. En donde tenemos el puesto 10: cualquiera de las diez primeras podría ser la 4, la 5 o la 6 —están ordenadas así porque las fueron pillando en ese orden—. Tenemos Contact, del 97: una película que muestra cómo una científica recibe un mensaje, supuestamente de una estrella cercana a la Tierra, con instrucciones para crear una nave —que en realidad no sale de la Tierra— que nos ponga en contacto con ellos. Nos llegan, detrás de la primera grabación de vídeo que los humanos emitimos al espacio, una onda con números primos, lo que hace pensar que es algo extraterrestre. Las cosas se ponen mal porque esa primera grabación reenviada fue la de los Juegos Olímpicos con Adolf Hitler hablando, así que ese fue el mensaje que les llegó, y Hitler fue, sin comerlo ni beberlo, nuestro representante a nivel de las ondas que viajan por el espacio —menos mal que después lanzamos la Voyager con mensajes de paz y buena música de los 70—. Además de esas señales numéricas, llega una banda de datos con unos esquemas que a los científicos les cuesta un huevo descifrar, porque venían en 3D. Ellie Arroway, la científica que está trabajando en ello, es Jodie Foster, que hace un papelón; empiezan a investigar un grupo de científicos de la NASA, del ejército y de muchos países —porque siempre que se hace algo grande empiezan los americanos, pero luego piden ayuda, ya que los costes son muy altos—. Al final, una especie extraterrestre manda los planos de un instrumento, llamémoslo nave, para viajar a Vega, en la constelación de Próxima Centauri. Ellie Arroway viaja a Vega y tiene una experiencia psicodélica en la que ve a su padre, que había fallecido al principio de la película. La nave viaja a través de un vórtice de luz que, para los que están en la Tierra, dura apenas 0,3 segundos antes de que caiga al océano, pero para ella han pasado un montón de cosas, como unas horas, en las que ve a los alienígenas adoptar la forma de su padre para comunicarse y decirle que la humanidad va por buen camino. En ese momento, esa especie —que ha visto que tenemos futuro, porque hemos sido capaces de enviar al espacio una señal audiovisual— decide mandarnos un poquito de su tecnología. 01:02:52 Puesto 9: 1984. Vale, puesto número 9: coincide el año de la película con el del libro, 1984, de George Orwell, que abrió un melonazo, tras el que hicieron una adaptación cinematográfica. Con el libro se queda uno más, pero la película también es muy buena, aunque muy lenta —eso es lo que falla—: es una buena adaptación que muestra cómo los regímenes totalitarios, que ahora suelen ser de izquierdas, manipulan el pensamiento humano. Una parte que encanta es aquella en la que todos reciben 30 gramos de chocolate a la semana y sacan una noticia diciendo que el Gran Hermano les va a premiar la próxima semana con 25 gramos —un chiste, porque en realidad están recibiendo menos—, y la gente aplaude y es feliz: más o menos lo que nos venden ahora los políticos. Si uno no lee, está obligado a creerse lo que le dicen —sin querer ofender a ningún político que esté escuchando—. 1984 habla de esa sociedad controladora; no tiene ciencia ficción en el sentido de efectos especiales, pero habla muy bien de un futuro: es una distopía. 01:04:32 Puesto 8: Repo Men. Y ahora, en el puesto número 8: Repo Men —¿te ha faltado un riñón?—. Esta película trata de cuando tienes mucho dinero y compras lo que quieres: tiene un paralelismo con La isla, que no está en esta lista pero también se recomienda porque no es mala —ahí los ricos se clonan a sí mismos y, si necesitan un hígado, recurren al clon—. En Repo Men, cuando compras un órgano, compras uno sintético que puede hacer lo mismo o incluso mejor que el original; pero aquí ya se ha llegado a un punto peor que una hipoteca impagada, donde te quitan la casa: aquí te quitan el hígado, el riñón o el corazón. Es bastante heavy; esta adaptación, de 2010, es la de Jude Law y Forest Whitaker, muy buena, y gusta sobre todo la tensión que genera lo de no pagar la letra: los repomen son quienes van a recoger los órganos, y la ley les permite llegar, tumbar al deudor en el suelo, abrirlo en canal y sacarle el órgano —un poco como en Juez Dredd, que tampoco está en la lista, donde a quien no ha pagado también lo abren en canal—. Repomen retrata una sociedad futurista capaz de generar órganos artificiales funcionales que cuestan mucho dinero, así que la gente se hipoteca. De nuevo, la ciencia ficción habla de lo que pasa, por ejemplo, en muchos países anglosajones donde la sanidad cuesta literalmente un riñón, y también, de forma más esquiva, del tráfico de órganos actual, en el que se pagan 5.000, 10.000 o 50.000 dólares por un riñón de una persona viva —aquí no, aquí es de laboratorio—. Ya no se habla solo de dinero, como en aquel capítulo de Los Simpson en el que Homer dice "no pasa nada, te dono un riñón, ya me crecerá otro". 01:07:19 Puesto 7: Prometheus. La siguiente, de las mejores, podría ser incluso la primera: en el puesto número 7, Prometheus. Ya se habló de Alien, el octavo pasajero: si esta sentó las bases de la saga, Prometheus la culminó, dándole un trasfondo sobre el porqué del Alien, de dónde sale, y enganchando algo importante: de dónde venimos, por qué venimos y hacia dónde vamos. No es en este caso un viaje al futuro, sino al pasado, a una tierra primigenia, mostrando cómo la especie humana ha ido evolucionando a partir de algo que no parecía humano: la molécula de ADN nuestra vino de otro planeta y se implantó, se sembró —lo que se llama panspermia, aunque la panspermia real implicaría una siembra a nivel de toda la Vía Láctea, mientras que aquí vienen específicamente a generar la vida que somos nosotros—. Hay que decirlo: comparados con ellos, somos defectuosos; es un ser de tres metros de altura, súper musculado, que vuelca un vasito en un río y a partir de ahí genera la vida, bebiendo su propio ADN como una ofrenda: al beberlo, su cuerpo se descompone y esa molécula, en las aguas primordiales de un planeta Tierra aún azoico, genera la vida —el origen de la raza humana. 01:09:33 Puesto 6: Soy leyenda. Ahora al puesto 6, que es el final de la raza humana: Soy leyenda. Con Will Smith, quizá la película que más gusta de él, en parte porque encanta que tenga una perra, una pastora alemana, con la que habla y disfruta. Habla de por qué la ambición de la raza humana por ser mejor —queremos comer y no engordar, no envejecer, no enfermar— lleva a inventar un virus que en teoría lo cura todo y sirve para estar sano, no engordar y no envejecer; pero ese virus acaba cambiándonos y convirtiéndonos en otra cosa distinta a la raza humana: una especie de vampiros zombis que temen al sol, que matan y consumen, que les encanta la sangre pero no soportan el sol, aunque a la vez empiezan a moverse como humanoides, porque en realidad son humanos transformados que están como consumidos —parecido a lo que le pasó a Brad Pitt en Guerra Mundial Z, donde los infectados corren como zombis, pero aquí solo tienen miedo al sol—. La raza humana desapareció, hubo un apocalipsis, y de eso hablarán en el próximo capítulo, cuando llegue el fin del mundo. 01:11:26 Puesto 5: Ultimátum a la Tierra (2008). Llegan las últimas cinco, y de estas cinco cualquiera podría ser la primera; la 5 la puso Josito porque es, literalmente, "última en toda la Tierra": la de 2008, con Keanu Reeves, adaptación de una película de los años 50. Tiene muy buenos efectos especiales y un argumento bastante bueno, con unas conversaciones entre el alienígena, Klaatu, y los humanos que son bastante importantes. Por ejemplo, le preguntan cómo es realmente, y Klaatu responde que sería algo grotesco y demasiado horrible como es él en realidad —como para no entenderlo—, así que se reencarna en un ser humano. Después habla con una de las mentes más grandes de la raza humana, un hombre que ha ganado un premio Nobel de ciencias, que trata de entenderlo y comprenderlo: gusta la parte en la que ambos escriben ecuaciones matemáticas en una pizarra, complementándose para corregirse mutuamente, y el extraterrestre corrige a este hombre tan inteligente. En ese momento están escuchando a Mozart, y Klaatu dice "es precioso"; el científico responde que tal vez no son tan diferentes. Y la mejor frase de todas es cuando Klaatu le cuenta que hubo un momento en que su especie estuvo al borde de la aniquilación, y le pregunta qué pasaría si nosotros llegásemos a ese momento; el científico responde: "no nos arrebates la oportunidad, déjanos probarlo, déjanos intentarlo, déjanos volar, déjanos hacer nuestro camino" —y en ese momento es cuando lo convence—. Los diálogos son muy buenos, los efectos son geniales por ser recientes, y es una adaptación que resuelve lo que la película de los años 50 no podía por falta de efectos, dejando el trasfondo de la relación entre un humano que intenta sobrevivir y un extraterrestre que le dice que hagan las cosas bien o los aniquilará. 01:14:07 Puesto 4: Origen (Inception). Bueno, en el 4 tenemos una que a Josito le encanta, de 2010: Origen. Se dijo antes que había una película vista 10 u 11 veces, Marte; pues esta se ha visto unas 15, más de una vez por año. ¿Por qué? Porque Origen habla sobre un equipo de ladrones que entra en los sueños de otras personas para sacar información, pero de fondo hay un secreto del protagonista, Leonardo DiCaprio, cuya mujer falleció y que no puede volver a su país de origen con sus hijos porque la policía lo persigue. Lo más interesante de Origen es la pregunta de qué es realidad y qué es sueño, dónde estamos, si es verdad lo que está ocurriendo o no: esa inseguridad y esa duda se mantienen hasta el final. De hecho, ni años después de estrenarse en 2010 Christopher Nolan, el director, desveló el final —no lo van a hacer aquí tampoco, aunque bromean con hacerlo—: lo mejor es verla, y luego volver a verla una y otra vez, porque es de esas películas, como Primer, en las que cada vez se descubren detalles nuevos, el porqué de las cosas y cómo se interrelacionan los diferentes momentos. A medida que avanza la película, el equipo tiene que plantar en el subconsciente del hijo de un gran empresario una idea —de ahí el título, Origen, porque solo una idea bien plantada en el subconsciente puede florecer y parecer propia—. Para lograrlo, hacen sueños dentro de sueños, y eso implica que el tiempo y las leyes de la física son diferentes en cada nivel: un minuto en un sueño puede ser un día en el siguiente, más profundo, y la vida y la muerte no se experimentan igual. Es una rayada que hay que ver; podría estar en el número 4, pero también podría ser la número 1. 01:17:32 Dentro de las tres primeras, el orden elegido es: la 3, Interestelar; la 2, Matrix; y la 1, La llegada. Puesto 3: Interestelar. Empezando por Interestelar: tiene una ciencia ficción muy muy buena, hasta el punto de que algún día habría que hacer un monográfico solo de esta película, por la capacidad que han tenido de trasladar hechos matemáticos, físicos y científicos a imágenes; es impresionante, por ejemplo, cómo muestran que una habitación puede existir durante todo el tiempo y viajar a través de él en tres dimensiones, que es lo que hace el protagonista. La adaptación de las leyes físicas, y sobre todo de las teorías sobre qué es el universo y cómo se comporta, está avalada por un científico, Kip Thorne, que asesoró la película desde el inicio; sin eso, Christopher Nolan —de nuevo el director, igual que en Origen y otras grandes películas— no habría llegado a ese nivel de profundidad. Esa película marcó algo científico especial, porque fueron capaces de mostrar, desde el punto de vista de la ciencia ficción, cómo era un agujero negro antes de que consiguiéramos captar una imagen real, y resultó ser casi exactamente como lo mostraron: esto es Pinta a Ficción, el podcast, y esto es ciencia, ciencia de la buena, que no deja de ser ciencia ficción y a la vez ciencia, porque el agujero negro real era como lo mostraba la ficción de Interestelar. La ficción queda para muy pocas cosas, porque probablemente esto llegue a pasar tarde o temprano: la Endurance la fabricaremos, CASE y TARS los fabricaremos. Lo que más preocupa es que llegue una plaga que acabe con la raza humana, que es justo lo malo de Interestelar: si te das cuenta, tenían razón, porque a nivel de la atmósfera el oxígeno que respiramos es solo el 21%, el resto es nitrógeno —como decía Mecano—, y si encontramos una especie o un germen que se alimente de nitrógeno, la hemos liado: tiene para extenderse por todo el mundo. Interestelar, por favor, quien no la haya visto que la vea, a poder ser en una pantalla inmensa en 4K, cuanto más grande mejor, y con cascos de sonido, porque el muro de sonido de la película es brutal: mete tensión y habla de lo pequeños que somos y lo grande que es el universo, hasta el punto de que solo con la música ya merece la pena. Este es el número tres, aunque podría ser el número uno, y la música transmite un montón. 01:21:09 Puesto 2: Matrix. Sobre el número dos: Matrix tenía que estar dentro de las diez primeras, por supuesto, y probablemente podría ser la primera, porque fue la que creó, ante todo, una disrupción de conciencia. Ya en los años 80, y en los 90, cuando los mundos virtuales apenas empezaban, mucha gente sentía que estaba encerrada en un mundo virtual, y todos llegamos al momento de preguntarnos "¿y si esto no es realidad?" —pero esto va mucho más atrás, porque está la caverna de Platón, con las sombras que se veían y se creían la verdad: esto viene a ser como el remake de la caverna de Platón—. Muestra que supuestamente estamos encerrados en un mundo que no es real; en algún momento, sobre todo en grandes poblaciones de cientos de miles o millones de habitantes con trabajos monótonos y rutinarios, uno se plantea si está vivo o no, porque está repitiendo una historia constantemente, y esa repetición hace que te preguntes si estás viviendo en un mundo que realmente no existe —y eso es justo lo que refleja Matrix—. Después está la ciencia ficción de los robots y las máquinas, la conexión neural en las naves de la resistencia; a los presentadores les gustaría que la audiencia se tomase la pastilla roja para experimentar la realidad, aunque si no se quiere, también está bien: por otro lado, un traidor, en la película, dice que quiere volver a Matrix, que quiere que ese filete le sepa al mejor filete del mundo, quiere ser rico, ser una gran estrella, que lo engañen, vivir una mentira —y eso es justo lo que hacemos ahora, con Facebook, Instagram, filtros y ediciones de foto y vídeo: vivimos una mentira y nos gusta, que es lo peor, nos gusta que nos vean con la mentira del filtro Valencia, o ver una foto de una supermodelo editada y que nos guste igualmente—. Matrix trae una historia que a nadie le gustaría vivir: ser una pila humana no mola, aunque sí molaría ser Neo, si es que uno no se entera. Cuando ves un gato negro repetirse dos veces al lado de una pared y piensas "déjà vu, ¿qué ha pasado?", eso es un fallo de Matrix —hay cosas que a veces no cuadran, y por eso hay dudas—; igual que cuando un físico dice que para explicar la teoría de cuerdas hacen falta 11 dimensiones, y uno se pregunta en qué mundo vivimos si solo detectamos 4 —cuatro porque lo dijo Einstein, si no, solo diríamos alto, ancho y largo—. Matrix da la idea de poder pensar un poco más allá y, por lo menos, cuestionar cosas: algunos la han interpretado incluso en clave política, como si estuviésemos sumergidos en un entorno de filosofía política que nos mantiene encerrados y del que hay que librarse. Hay muchas interpretaciones, pero en el fondo invita a que la gente vaya un poco más allá y piense que no todo lo que se ve en las noticias o en la tele es la verdad, que cuestionemos un poco más la realidad, sin necesidad de pensar que estamos conectados a una máquina como una pila humana. 01:26:16 Puesto 1: La llegada (Arrival). Y ya toca llegar al número uno, que han puesto La llegada, porque tenía que llegar: los heptápodos son unos seres que llegan a la Tierra con un mensaje que nadie entiende. Hay que puntualizar que, en la película, llegan cinco o seis naves a distintos puntos de la Tierra —en realidad hay muchas más, pero la trama se centra en una— trayendo un mensaje que al principio no se entiende; esta película habla mucho del lenguaje, de cómo nos comunicamos. Son unos seres parecidos a calamares gigantes con siete patas, de ahí que los llamen heptápodos; terminan llamando a los dos que aparecen en la nave central "Abbott y Costello". Ella es lingüista, y él aporta una visión sobre la relación con seres de otro planeta; la comunicación al principio es difícil, porque los heptápodos expulsan algo parecido a tinta y generan círculos con ramificaciones que significan cosas. La lingüista, protagonista de la película, consigue descifrar y aislar las partes de ese lenguaje, entender cómo funciona y empezar a comunicarse con ellos. Hay algo oculto en la película que mucha gente no ha visto: primero, que no se habla de algo de este mundo, sino de algo interdimensional, porque los heptápodos son de otra dimensión —no pueden existir bajo nuestras leyes físicas, por eso necesitan una barrera para poder vivir—; y segundo, que se habla de viajes temporales, porque ellos no están en nuestra época: han viajado a través de milenios de su propia existencia buscando una raza que pudiera ayudarles en el futuro. La cuestión es que nosotros, como raza, podemos ayudarles, y para eso necesitamos tener una serie de capacidades que ahora mismo no tenemos —y esa es la clave de la película, para quien quiera escucharla—: la capacidad de entender cómo ellos ven el mundo. Su lenguaje, su forma de hablar, nos permite viajar en el tiempo; entender su lenguaje nos hace viajar en el tiempo y nos abre un campo nuevo de conciencia. De hecho, en la película aparecen distintos momentos de la vida de la protagonista que no queda claro si son del pasado o no —no se sabe todavía, y se deja ahí porque la película es de 2016, solo siete años antes de este episodio, y vale la pena dejarlo así—. Esta película hay que verla: hay compañeros de trabajo, muy frikis de la ciencia ficción, que aún no la han visto, y sorprende. Solo cabe decir que es como un primer contacto con una especie alienígena que viene a hacernos un regalo, y que en ciertos momentos es un poco dura por el drama que hay, aunque al final todo termina bien —como todas las películas norteamericanas. 01:30:19 Y con esto no está lista esta lista tan magnífica del todo: seguro que puede faltar alguna película, porque después uno va pensando y recordando alguna que no entraba en el top 20 pero sí tenía que estar en la 40 o la 50 —pero da igual, ya se reformará—. Cuando se revise y esté todo bien, dejarán la lista disponible para que quien los sigue pueda cogerla y ver todas estas grandes películas relatadas a lo largo de estos dos primeros episodios de la segunda temporada de Pinta a Ficción. Lo importante es que se critiquen, por favor, las películas, y que critiquen también a los presentadores, y que no estén de acuerdo con que ni Matrix, ni Interestelar, ni tampoco Origen sean las mejores; incluso que aporten otras películas que se hayan pasado por alto, para poder hacer en el futuro una reorganización de las mejores 100 películas de ciencia ficción según Pinta a Ficción. El próximo capítulo será Apocalipsis —madre mía, que llega el fin del mundo—: hay muchas películas de apocalipsis, sobran zombis, y podría hacerse otra lista de 100. Así que simplemente recomiendan ir viendo algunas de estas películas si no se han visto, y que se les escuche en el próximo capítulo, en el que Cherp va a traer, seguro, un montón de películas canela en rama de esas en las que se acaba el mundo. 01:32:02 Y la pregunta para acabar sería —tienen cinco preguntas, que en realidad son una—: ¿qué harías si sabes que el mundo se va a acabar dentro de un año? ¿Qué harías si sabes que se va a acabar dentro de seis meses? ¿Qué harías si sabes que se va a acabar dentro de un mes? ¿Qué harías si sabes que se va a acabar dentro de una semana? ¿Y qué harías si se acabara en un día? ¡Adiós! ¡Hasta la próxima! ¡Adiós, adiós! 01:32:38 Pinta a ficción, el podcast. Sumérgete en nuestras historias y disfruta alimentando tu imaginación. Suscríbete en las principales plataformas de podcast como Spotify o iVoox, entre otras. Síguenos en Facebook e Instagram buscando Pinta a Ficción.