Metalosis y la síntesis de nuevos elementos
En Iron Man 2, el paladio del reactor Arc envenena lentamente a Tony Stark: un caso de metalosis, el envenenamiento por metales que la humanidad conoce desde la Roma antigua, cuando el plomo de sus tuberías y utensilios causaba plumbemia. Hoy es un problema real y documentado también en medicina — cualquier prótesis o implante que quede en contacto permanente con el cuerpo puede provocar rechazo o toxicidad si el material no está bien elegido, y buena parte de la investigación en materiales protésicos (como el titanio, que puede durar décadas sin rechazo) se dedica precisamente a evitarlo.
La solución que encuentra Stark en la propia película — sintetizar en su taller, en una tarde, un elemento químico nuevo y estable para sustituir el paladio — tiene una base real más limitada. Sintetizar elementos nuevos es posible: el oganesón, el elemento más pesado conocido de la tabla periódica, se creó por primera vez en 2002 en el Instituto Conjunto de Investigación Nuclear de Dubna bombardeando californio con calcio-48, y fue reconocido oficialmente en 2015. Pero hace falta un acelerador de partículas, no un taller improvisado, y el resultado dura del orden de 0,7 milisegundos antes de desintegrarse — muy lejos de un elemento estable, seguro y utilizable como el que aparece en la pantalla.