Concepto

La interpretación de los muchos mundos y la Caja

El motor de ficción de la serie —«la Caja»— se apoya en la interpretación de los muchos mundos de la mecánica cuántica, propuesta por Hugh Everett en 1957: cada resultado posible de una decisión cuántica ocurre realmente, pero en su propia rama del universo, de forma que existen infinitos universos paralelos que divergen según las decisiones tomadas en cada uno. La Caja es, en esencia, un experimento del gato de Schrödinger a escala humana: una cámara hecha de un material «adaptable» que bloquea absolutamente cualquier radiación —ninguna onda de radio, rayos X o sonido puede atravesarla, porque medir el interior colapsaría el estado cuántico—, de modo que quien entra se comporta como una partícula subatómica en superposición. Una droga que anula la corteza prefrontal —la parte del cerebro que, según la ficción de la serie, es responsable de que se produzca la decoherencia cuántica— permite que, al inyectarla dentro de la Caja cerrada, se abra un «espacio liminal»: un pasillo infinito de puertas, cada una a un universo distinto. La serie vincula además el destino de cada salto a las emociones y los recuerdos de quien viaja, algo que no tiene respaldo científico real pero que funciona como resolución narrativa al problema de «elegir» entre un número literalmente infinito de universos.

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