El problema de los tres cuerpos (física)
Da nombre a toda la saga y es un problema real de mecánica celeste: mientras que el movimiento de dos cuerpos bajo su gravedad mutua tiene una solución matemática exacta —órbitas elípticas estables, como la Tierra y la Luna—, añadir un tercer cuerpo masivo convierte el sistema en caótico. El matemático finlandés Karl Sundman encontró en 1912 una solución formal, pero requiere series con tantos términos que resulta inútil en la práctica; ni siquiera con la potencia de cálculo actual es directamente aplicable, y es posible que haga falta computación cuántica para resolverlo de forma útil. En la ficción, Trisolaris orbita un sistema de tres soles sometido justo a ese caos: alterna «eras estables», de clima moderado en las que la civilización puede desarrollarse, con «eras caóticas» impredecibles de duración variable, con calores capaces de derretir rocas o fríos que congelan y destruyen. Los trisolarianos han desarrollado la capacidad de deshidratarse y entrar en animación suspendida para sobrevivir a estas últimas, y toda su historia —y su decisión de invadir la Tierra— gira en torno a la búsqueda desesperada de un hogar sin ese problema.
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