Concepto

El fin del mundo (Apocalipsis)

El fin del mundo, entendido como el fin de la raza humana y no del planeta en sí, ha sido objeto de profecías sin base científica —mayas, Nostradamus, San Malaquías, los cuatro jinetes del Apocalipsis, el Ragnarök vikingo— a lo largo de toda la historia, movidas casi siempre por el miedo. Las causas con respaldo científico real se dividen en tres grandes grupos: las provocadas por la propia especie humana (sobrepoblación, malos gobiernos, guerra nuclear), las que vienen de la propia Tierra o el sistema solar (impacto de meteorito, muerte del Sol, cambio climático, pandemias) y las que vendrían de fuera (invasión alienígena) o de nuestra propia tecnología (la singularidad de la inteligencia artificial). La respuesta de la humanidad ante una amenaza real oscila entre dos extremos: la colaboración, la planificación y la resiliencia, o el pánico, el egoísmo y la desconfianza —solo la primera tiene alguna posibilidad de funcionar.

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    A lo largo de la historia, cualquier cultura se ha atrevido a poner fecha al fin del mundo, casi siempre sin ninguna base científica y, hasta ahora, siempre equivocándose. En este doble episodio separamos las profecías —desde los mayas hasta Nostradamus, pasando por el Reloj del Apocalipsis— de las causas que sí tienen respaldo científico real: desde un meteorito hasta una pandemia, pasando por la propia inteligencia artificial que estamos construyendo. Para nosotros, el fin del mundo no es el fin del planeta, sino el fin de la raza humana tal y como la conocemos —y la ciencia ficción, como siempre, ya ha imaginado casi todas las formas en las que podría llegar.