El estado de la inteligencia artificial en 2025
Dos años después de que ChatGPT 3.5 pusiera la inteligencia artificial en boca de todos, el panorama ha cambiado por completo. En regulación, la Unión Europea fue la primera gran entidad gubernamental en sacar una normativa seria, con un enfoque basado en el riesgo (cinco niveles, de mínimo a inaceptable) que protege a los ciudadanos pero también frena la llegada de ciertas funciones a Europa, como el reconocimiento de imágenes de las gafas con IA de Meta. En el mapa de modelos conviven los no razonadores —GPT-4o y GPT-4o mini de OpenAI, Gemini de Google (que llegó tarde con Bard pero se puso al día con la versión 2.5), Llama de Meta, Mistral (francés, muy fuerte en programación)— con DeepSeek, la IA china que hizo perder 40.000 millones de euros en bolsa en un segundo: pertenece a una empresa de capital riesgo, no al gobierno chino, y su mérito no fue solo el modelo sino haberlo entrenado esquivando el embargo estadounidense a los chips de Nvidia con protocolos propios sobre tarjetas gráficas de generaciones anteriores. Elon Musk, tras salir de OpenAI, montó su propia XAI y su modelo Grok, sin apenas barreras de contenido, a diferencia del resto. El gran salto técnico de este periodo es el test time compute: la cantidad de cómputo que un modelo dedica a pensar antes de responder, encadenando una cadena de pensamiento (chain of thought) en vez de escupir la primera palabra estadísticamente probable; así nacieron los modelos razonadores (o1 y o3 de OpenAI, Gemini 2.5, DeepSeek R1). A eso se suma la multimodalidad nativa —un mismo modelo entiende y genera texto, imagen, audio y vídeo sin traducir por el camino entre modelos distintos, como ocurría al principio— y la memoria, que permite personalizar las respuestas según las conversaciones anteriores. La gran tendencia de 2025 son los agentes de IA, con autonomía para navegar por internet y completar tareas complejas por sí solos (Operator, Manus), coordinados entre sí mediante el MCP (model context protocol), un protocolo abierto creado por Anthropic. Para quien busca privacidad existe la cuantización, que reduce la precisión numérica de un modelo para poder ejecutarlo en un ordenador doméstico sin subir datos a internet. Detrás de todo esto hay inversiones colosales: el proyecto Stargate en Estados Unidos (SoftBank, Microsoft, OpenAI) prevé hasta 500.000 millones de dólares, y la Unión Europea ha respondido con 200.000 millones de euros y una actualización del superordenador Mare Nostrum, que ha vuelto a entrar en el top 10 mundial. La robótica avanza gracias a los modelos de mundo, entornos virtuales donde un robot puede entrenarse y equivocarse sin gastar una sola pieza física; ya hay humanoides a la venta por 25.000 dólares, y empresas como Boston Dynamics han empezado a mostrar robots armados en entornos militares. Sobre el horizonte, la inteligencia artificial general (AGI, una IA capaz de cualquier tarea intelectual humana) podría llegar en cuestión de un par de años según Sam Altman, mientras que la superinteligencia (ASI, capaz de mejorar su propio código y superarnos en todo) tardaría alrededor de una década — la humanidad lleva veinte mil años evolucionando, y la inteligencia artificial, poco más de veinte.
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- IA, actualizando: el estado de la inteligencia artificial en 2025
Dos años después de sus primeros episodios sobre inteligencia artificial, Cherp y Josito hacen balance de todo lo que ha cambiado: regulación europea, el nuevo mapa de modelos (GPT, Gemini, Llama, Mistral, DeepSeek, Grok), modelos razonadores, multimodalidad nativa, agentes de IA y el protocolo MCP, cuantización, la carrera de inversión y las previsiones sobre la AGI y la superinteligencia, más un repaso de ficción reciente: Terminator Zero, The Creator, Subservience, Better Than Us, Atlas, The Electric State y Heart of Stone.