El ciclo de vida del xenomorfo
El xenomorfo pasa por varias fases perfectamente diferenciadas. Todo empieza con el huevo, depositado por una reina —una xenomorfo mucho más grande y desarrollada, equivalente a la reina de una colmena— y que permanece inerte hasta detectar un huésped potencial cercano, sea de la especie que sea. Al abrirse libera la segunda fase, el facehugger o «abrazacaras»: una criatura arácnida que salta a la cara de su víctima, le rodea el cuello con la cola y le implanta un embrión a través de la garganta, manteniendo con vida al huésped —suministrándole oxígeno— durante el proceso antes de desprenderse y morir. Tras un periodo de incubación llega la tercera fase, el chestburster o «revienta-pechos»: un estadio larval que perfora el cuerpo del huésped, habitualmente por el pecho, matándolo en el proceso, y que crece a una velocidad extraordinaria hasta convertirse en la cuarta fase, el xenomorfo adulto, de exoesqueleto oscuro, doble mandíbula retráctil y sangre ácida capaz de corroer metal. A partir de ahí, igual que ocurre en una colmena de insectos sociales, aparecen variantes especializadas —guerreros, pretorianos— según la fuerza y el desarrollo de cada individuo. Alien: Covenant añade una variante previa: los llamados anatemas, humanos infectados directamente por esporas del líquido negro sin pasar por el abrazacaras, cuya transformación avanza en cuatro fases progresivas —síntomas iniciales de sudoración y hemorragia ocular, fase aguda con fiebre y convulsiones, mutación de las proteínas del cuerpo con crecimientos óseos y cambios de fuerza y agresividad, y finalmente una transformación casi completa en una criatura híbrida— a una velocidad que varía según la cantidad de patógeno recibido por cada persona.
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- Alien: de los Ingenieros de Prometheus al xenomorfo original de 1979
Primer tramo de nuestro especial dedicado a la saga Alien, con motivo del estreno de Alien: Romulus: un repaso en profundidad a las dos precuelas de Ridley Scott, Prometheus y Alien: Covenant, con los Ingenieros, el líquido negro y el androide David como hilo conductor, y a Alien, el octavo pasajero (1979), la película que inauguró el terror espacial y presentó a Ellen Ripley, la Nostromo y el ciclo de vida completo del xenomorfo.