De la Vostok al transbordador espacial
La primera nave tripulada de la historia fue la soviética Vostok 1, lanzada el 12 de abril de 1961 con Yuri Gagarin a bordo, que se convirtió en el primer humano en salir al espacio y pronunció al despegar la célebre «¡Poyejali!» («¡Vamos!»). Estados Unidos respondió con el programa Mercury, con un año de retraso, logrando sus primeros vuelos suborbitales; en paralelo voló el X-15, en realidad un avión cohete y no una nave espacial propiamente dicha, aunque algunos de sus pilotos cruzaron la línea de Kármán, los 100 kilómetros de altitud que marcan convencionalmente el borde del espacio. La URSS continuó con el programa Vosjod, que introdujo naves con capacidad para más de un tripulante y una esclusa que permitió el primer paseo espacial de la historia, el de Alexei Leonov en 1965. Estados Unidos igualó el pulso con el programa Gemini, la primera nave bipersonal del país y banco de pruebas imprescindible para el posterior programa Apolo, que culminó el 16 de julio de 1969 con el lanzamiento del Apolo 11 y, el día 20, con Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminando sobre la Luna mientras Michael Collins los esperaba en órbita: «Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad». Por parte soviética, la triplaza Soyuz sigue en servicio desde su primer vuelo en 1967, aunque ese primer vuelo terminó en tragedia: la Soyuz 1 se estrelló en la reentrada y mató a su piloto, Vladimir Komarov, el primer fallecido en una misión espacial en vuelo. Ese accidente subraya lo crítica que es la reentrada atmosférica: un ángulo demasiado cerrado hace que la nave rebote y se pierda, y uno demasiado abierto la quema; para resolverlo se desarrollaron los escudos térmicos ablativos, que en el caso de la Soyuz siguen fabricándose, sorprendentemente, con corcho, un material barato y extraordinariamente aislante que se va quemando y desprendiendo capa a capa para proteger el casco. La siguiente gran era fue la de los transbordadores espaciales de la NASA, en activo entre 1981 y 2011 con 135 misiones en total, responsables de lanzar el telescopio espacial Hubble y de construir y abastecer la Estación Espacial Internacional. El Columbia, primero en volar, el 12 de abril de 1981, estuvo 22 años en servicio hasta que se desintegró en la reentrada de la misión STS-107 el 1 de febrero de 2003, matando a sus siete tripulantes por un daño en el escudo térmico del ala causado por un impacto en el despegue. El Challenger, con solo 3 años en servicio, explotó 73 segundos después del despegue el 28 de enero de 1986 por el fallo de una junta tórica endurecida por el frío, en un vuelo que llevaba a bordo a la profesora Christa McAuliffe y que se siguió en directo en muchas aulas de Estados Unidos. El Discovery, con 27 años en servicio, fue el que más misiones voló, entre ellas el lanzamiento del Hubble; el Atlantis, con 26 años, protagonizó en 2009 la última misión de mantenimiento del telescopio —la primera, la que le instaló la óptica correctiva que arregló su visión defectuosa en 1993, la voló en realidad el Endeavour, construido para sustituir al Challenger y responsable también del último vuelo del programa, el 16 de mayo de 2011. Los escudos térmicos de los transbordadores eran de cerámica: se ponen al rojo vivo por la fricción del reingreso, pero en cuanto cesa el calor se pueden tocar con la mano porque disipan el calor casi instantáneamente; su fragilidad, sin embargo, fue precisamente la causa del desastre del Columbia.
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- Naves espaciales: de la Vostok a las grandes sagas de la ciencia ficción
Doble episodio dedicado a las naves espaciales: primero un repaso a la historia real de las naves tripuladas, de la Vostok de Gagarin a los transbordadores y la nueva era privada de SpaceX, seguido de un recorrido por decenas de naves de ficción sueltas —Event Horizon, Serenity, la Tardis, Avalon, Axioma, Discovery One, Rama— y, en la segunda parte, por las naves de las grandes sagas: Star Wars, Star Trek, Battlestar Galactica, Stargate, Babylon 5, Marvel, Fundación y Alien.