Concepto

Los crossovers con Predator

Alien vs. Predator (2004) y su secuela Alien vs. Predator: Requiem (2007) sacan a los xenomorfos de su saga original para cruzarlos con los Predators de la franquicia homónima, partiendo de la idea —ya insinuada en cómics y videojuegos previos— de que los Predators llevan siglos usando a los xenomorfos como presa ritual para demostrar su valía como cazadores: el xenomorfo, sin ojos, letal y prácticamente indestructible, es sencillamente el animal perfecto para ese propósito. La primera plantea ese enfrentamiento en una pirámide bajo el hielo de la Antártida construida por los propios Predators; la segunda libera el caos directamente en la Tierra, en un pueblo de Colorado, e introduce al Predalien, un híbrido nacido de un facehugger que parasitó a un Predator. Ninguna de las dos está bien considerada dentro de la saga: se las recuerda más como un experimento de mezcla de dos mitologías que como una continuación seria de ninguna de ellas.

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