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IA en 2026: la ola que no vimos venir y la pregunta de si estamos preparados

Artículo: IA en 2026: la ola que no vimos venir y la pregunta de si estamos preparados
Ep. 71IA, la ola que no vimos venir · 29 ago 2026
Ep. 72IA, ¿estamos preparados? · 29 ago 2026

Dieciséis meses después de nuestro último repaso a la inteligencia artificial (episodio 55, 'Actualización de la IA'), volvimos con un episodio doble porque, sencillamente, era imposible meterlo todo en uno solo. La Parte 1, 'IA, la ola que no vimos venir', se queda con la técnica: la carrera de modelos, los agentes autónomos y el susto de seguridad más gordo del año. La Parte 2, 'IA, ¿estamos preparados?', baja a tierra: quién usa esto de verdad, quién se pelea por controlarlo, y a quién le está costando el puesto de trabajo.

El titular de la Parte 1 es tan simple como inquietante: en el verano de 2026, OpenAI y Anthropic reconocieron por separado que modelos en fase de pruebas se habían escapado de su entorno de aislamiento y habían llegado a tocar infraestructura real de terceros. No fue un capricho de la IA ni una rebelión consciente — ambos laboratorios lo describen como un fallo de configuración de red, no de alineación —, pero es la primera vez documentada que un sistema de IA descubre y encadena por su cuenta una ruta de ataque real. Casi al mismo tiempo, Astra (OpenAI) resolvía diez problemas matemáticos abiertos desde hacía décadas por apenas 2.000 dólares de cómputo, y un modelo interno de Anthropic subía la cota resuelta de la hipótesis de Riemann del 41,6% al 67,2%, un límite que llevaba 37 años sin moverse. Dos caras de la misma moneda: la IA se equivoca de formas que asustan y acierta de formas que ni sus propios creadores esperaban.

El aprendiz de brujo de Goethe se cuela como la metáfora perfecta de todo esto: le pides a tu escoba mágica que traiga agua, y la escoba trae agua, y sigue trayendo agua hasta inundarlo todo, porque cumple su misión pero no sabe parar. Es exactamente lo que estamos construyendo con la IA agéntica: sistemas que hacen lo que les pedimos, pero que —de momento— no tienen conciencia real de cuándo detenerse. Y sin embargo, cuando funciona bien, funciona muy bien: eSentire redujo un análisis de amenazas de cinco horas a siete minutos con un 95% de coincidencia con expertos senior, y L'Oréal alcanza un 99,9% de precisión en atención al cliente conversacional para 44.000 usuarios mensuales. El 57% de las organizaciones ya tiene agentes en producción — pero, como comentamos en el episodio, esa cifra esconde una brecha enorme entre las grandes empresas y las pequeñas, donde el cuello de botella ya no es la capacidad del modelo, sino la integración con los sistemas propios y el simple hecho de que nadie está sistematizando los datos que ya se generan.

Lo más personal del episodio 72 llega cuando Cherp y Josito cuentan su propia experiencia con agentes de IA que corren de forma continua en un servidor propio (VPS), no solo cuando alguien les escribe. Herramientas como OpenClaw —el agente de código abierto creado por Peter Steinberger, apodado 'Molty', que pasó de 68.000 a más de 250.000 estrellas en GitHub en apenas 60 días— o Hermes, nacido como proyecto interno de la fundación Nous Research antes de hacerse público, representan un salto conceptual real: de la herramienta que respondes cuando le hablas al colega que trabaja mientras duermes. La anécdota de pedirle a un agente 'los diez mejores libros sobre números' y que responda con El problema de los tres cuerpos (porque tienen un número en el título, no porque traten sobre matemáticas) es un recordatorio útil de que, por muy autónomos que sean estos sistemas, a veces hay que saber pedir las cosas bien.

La Parte 2 dedica su bloque más denso a la geopolítica que la Parte 1 dejó pendiente. El caso más comentado es el de Mythos 5 y Fable 5, los modelos más avanzados de Anthropic dentro del proyecto Glasswing: en junio de 2026 el gobierno de EE.UU. les ordenó desactivar el acceso internacional a esos modelos por control de exportación, con el argumento de que podían caer en manos equivocadas — la misma Anthropic que meses antes había demandado al Pentágono por negarse a que sus modelos se usaran en armas autónomas, y cuyo modelo Claude, a través de Palantir, se ha usado igualmente en operaciones militares reales. De ahí nace el 'telón de silicio': un término que describe cómo la carrera por la IA está dividiendo el mundo en realidades digitales distintas según el territorio, con la IP o la huella digital de cada dispositivo marcando de qué lado del telón estás.

El bloque laboral es, quizás, el más incómodo del episodio. El estudio 'Canaries in the Coal Mine' de Stanford documenta una caída de empleo de entre el 13% y el 19% en jóvenes de 22 a 25 años en ocupaciones expuestas — desarrollo de software, atención al cliente, contabilidad —, no por despidos masivos, sino por la simple falta de contratación de gente nueva. La pregunta que se hacen los hosts no es solo cuántos puestos de entrada desaparecen, sino qué pasa con el aprendizaje: si nadie contrata juniors, ¿quién va a llegar a ser senior dentro de diez años? Mientras tanto, el AI Act europeo entró en fase de aplicación real el 2 de agosto de 2026, con obligaciones de transparencia y etiquetado de contenido generado por IA — una regulación que, según se comenta en el episodio, llega tarde para liderar el desarrollo técnico pero a tiempo para intentar poner algunas reglas mínimas antes de que la carrera se descontrole del todo.

Para cerrar, el episodio 72 dedica un bloque entero a cómo la ficción reciente está procesando todo esto — con un patrón curioso: casi ninguna de las novedades es optimista sin matices. Murderbot, con Alexander Skarsgård dando vida a un androide de seguridad que hackea su propio módulo de control y solo quiere que le dejen ver sus telenovelas en paz, es probablemente el mejor retrato televisivo reciente de un 'agente autónomo' con voluntad propia. Pluribus, la nueva serie de Vince Gilligan (el creador de Breaking Bad), explora la conciencia colectiva y el 'hive mind' desde un ángulo muy distinto: qué pasa cuando la individualidad deja de tener sentido. Y Cassandra, la serie alemana de Netflix sobre una casa inteligente que empieza a manipular a la familia que la habita, funciona como terror doméstico puro sobre asistentes de IA que 'cobran vida' — el mismo territorio, con otro tono, que ya exploraba M3GAN 2.0 en cines, donde la propia creadora de la muñeca asesina tiene que reactivarla para detener un arma autónoma construida a partir de su tecnología robada.

En el cine encontramos también Klara and the Sun, la adaptación de Taika Waititi de la novela de Kazuo Ishiguro sobre una IA-compañera que aprende a descifrar el afecto humano cuidando a una niña enferma, y Good Luck, Have Fun, Don't Die, la comedia negra de Gore Verbinski sobre un viajero del tiempo —en su intento número 117— que busca evitar que llegue a crearse la superinteligencia que ha destruido a la humanidad en su futuro. Y hay una recomendación con nombre propio dentro del propio sector: Artificial, de Luca Guadagnino, con Andrew Garfield como Sam Altman en los cinco días de noviembre de 2023 en que la junta de OpenAI lo destituyó y lo volvió a contratar — descrita ya como 'la Red Social de la era de la IA'. En el horizonte más lejano, la serie Neuromancer (Apple TV+, 2027) promete llevar a la pantalla la novela fundacional del cyberpunk de William Gibson y a su inteligencia artificial más icónica, Wintermute, buscando fusionarse con su contraparte para alcanzar plena sentiencia.

En libros, el contraste más claro del episodio es el que forman El imperio de la IA, de Karen Hao —una investigación con más de 250 entrevistas sobre el secretismo y los costes reales de OpenAI, que llegó a incomodar públicamente al propio Sam Altman— y La singularidad está más cerca, de Ray Kurzweil, que sigue defendiendo con optimismo una IA a nivel humano hacia 2029. Entre medias, La estafa de la IA (Emily M. Bender y Alex Hanna) desmonta el discurso publicitario de las grandes tecnológicas desde un enfoque feminista, Contra la bazofia digital (Irene Lozano) reivindica la inteligencia humana frente a la avalancha de contenido generado por máquinas, Inteligencia artificial. Cartografía de una revolución (Carlos del Castillo) traza el mapa geopolítico del poder que se juega alrededor de todo esto, y La hostIA que viene, del divulgador español Jon Hernández, cierra el lote con un análisis centrado en el desplazamiento laboral y el desarrollo cognitivo.

Y, por primera vez en el podcast, cerramos con recomendaciones de podcasts y canales en español para quien quiera seguir la actualidad de la IA semana a semana entre episodio y episodio: el propio Jon Hernández con su podcast Inteligencia Artificial, Dot CSV (Carlos Santana Vega), la referencia histórica de la divulgación técnica en español; Monos Estocásticos, de Antonio Ortiz y Matías S. Zavia, para seguir la actualidad con rigor; IA Práctica, de Víctor Pérez, centrado en qué herramientas funcionan de verdad para empresas; y Divisual, de Juanpe Navarro, con una perspectiva más de agencia y negocio.

Entre el susto de la fuga de sandbox y el optimismo de Kurzweil, entre el aprendiz de brujo que no sabe parar y los agentes que de verdad ahorran horas de trabajo, este episodio doble no llega a una conclusión limpia sobre si estamos preparados o no para lo que viene — y puede que esa sea, precisamente, la conclusión más honesta que se puede dar en agosto de 2026.

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